La tengo que esperar

viajero de viento

Poeta adicto al portal
Tú, que miras el horizonte hondo y apacible
miras, nacer gaviotas en placido vuelo
que contemplas sin contar el arribo
y correr de ágiles y verde azules olas
que llegan y se hunden sin cesar


Tu que esperas, entre la sinfonía, algo,
de aguas y burbujas de rojiverdes algas,
alguna promesa fiel pareces escuchar


Y la brisa cala en tu piel y tus entrañas
Y corres infatigable entre las crestas blancas
como si a alguien quisieras alcanzar


Y la tarde ya incinera en tornasol las nubes
y aves de fuego van a descansar en el ocaso
Pero algo de ti, entre las olas, se vino a quedar
azulando más las rocas con ímpetu al chocar
mientras repiten incansables: ¡la tengo que alcanzar!


 
Última edición:
La alcancé, pero me contó que puede hacer daño, a quienes no la comprenden.
O aturdir.
Entonces, es preciso el corazón, con sus latidos.
Ya que el Mar contiene muchísimos secretos...
Y no siempre son fáciles de vislumbrar, o de asimilar.
 
Tú, que miras el horizonte hondo y apacible
miras, nacer gaviotas en placido vuelo
que contemplas sin contar el arribo
y correr de ágiles y verde azules, olas
que llegan y se hunde sin cesar


Tu que esperas, entre la sinfonía, algo,
de aguas y burbujas entre rojiverdes algas
alguna promesa fiel pareces escuchar


Y la brisa cala en tu piel y tus entrañas
Y corres infatigable entre las crestas blancas
como si a alguien quisieras alcanzar


Y la tarde ya incinera en tornasol las nubes
y aves de fuego van descansar en el ocaso
Pero algo de ti, entre las olas, se vino a quedar
azulando más las rocas con ímpetu al chocar
mientras repiten incansables: ¡la tengo que alcanzar!

Me ha gustado, mucho sentimiento y bellas imágenes amigo viajero. Un abrazo. Paco.
 
Tú, que miras el horizonte hondo y apacible
miras, nacer gaviotas en placido vuelo
que contemplas sin contar el arribo
y correr de ágiles y verde azules olas
que llegan y se hunden sin cesar


Tu que esperas, entre la sinfonía, algo,
de aguas y burbujas de rojiverdes algas,
alguna promesa fiel pareces escuchar


Y la brisa cala en tu piel y tus entrañas
Y corres infatigable entre las crestas blancas
como si a alguien quisieras alcanzar


Y la tarde ya incinera en tornasol las nubes
y aves de fuego van a descansar en el ocaso
Pero algo de ti, entre las olas, se vino a quedar
azulando más las rocas con ímpetu al chocar
mientras repiten incansables: ¡la tengo que alcanzar!



Toda una hermosa melodía tus versos viajero de viento, lo siento algo nostálgico o tal vez sea mi mirada de hoy, pero lindo y bello poema.
Espero la pases super chévere en el portal Mundo Poesía. Saludinesss

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Hermosos Versos Poeta
Tú, que miras el horizonte hondo y apacible
miras, nacer gaviotas en placido vuelo
que contemplas sin contar el arribo
y correr de ágiles y verde azules olas
que llegan y se hunden sin cesar


Tu que esperas, entre la sinfonía, algo,
de aguas y burbujas de rojiverdes algas,
alguna promesa fiel pareces escuchar


Y la brisa cala en tu piel y tus entrañas
Y corres infatigable entre las crestas blancas
como si a alguien quisieras alcanzar


Y la tarde ya incinera en tornasol las nubes
y aves de fuego van a descansar en el ocaso
Pero algo de ti, entre las olas, se vino a quedar
azulando más las rocas con ímpetu al chocar
mientras repiten incansables: ¡la tengo que alcanzar!


 
La mirada logra alcanzar el horizonte para arribar en una espera incansable en el camino del amor, un gusto leerte. Saludos cordiales.



Tú, que miras el horizonte hondo y apacible
miras, nacer gaviotas en placido vuelo
que contemplas sin contar el arribo
y correr de ágiles y verde azules olas
que llegan y se hunden sin cesar


Tu que esperas, entre la sinfonía, algo,
de aguas y burbujas de rojiverdes algas,
alguna promesa fiel pareces escuchar


Y la brisa cala en tu piel y tus entrañas
Y corres infatigable entre las crestas blancas
como si a alguien quisieras alcanzar


Y la tarde ya incinera en tornasol las nubes
y aves de fuego van a descansar en el ocaso
Pero algo de ti, entre las olas, se vino a quedar
azulando más las rocas con ímpetu al chocar
mientras repiten incansables: ¡la tengo que alcanzar!

 
Tú, que miras el horizonte hondo y apacible
miras, nacer gaviotas en placido vuelo
que contemplas sin contar el arribo
y correr de ágiles y verde azules olas
que llegan y se hunden sin cesar


Tu que esperas, entre la sinfonía, algo,
de aguas y burbujas de rojiverdes algas,
alguna promesa fiel pareces escuchar


Y la brisa cala en tu piel y tus entrañas
Y corres infatigable entre las crestas blancas
como si a alguien quisieras alcanzar


Y la tarde ya incinera en tornasol las nubes
y aves de fuego van a descansar en el ocaso
Pero algo de ti, entre las olas, se vino a quedar
azulando más las rocas con ímpetu al chocar
mientras repiten incansables: ¡la tengo que alcanzar!

Parece ser que el mar sigue en busca de más inspiración, grato leerle
 
Tú, que miras el horizonte hondo y apacible
miras, nacer gaviotas en placido vuelo
que contemplas sin contar el arribo
y correr de ágiles y verde azules olas
que llegan y se hunden sin cesar


Tu que esperas, entre la sinfonía, algo,
de aguas y burbujas de rojiverdes algas,
alguna promesa fiel pareces escuchar


Y la brisa cala en tu piel y tus entrañas
Y corres infatigable entre las crestas blancas
como si a alguien quisieras alcanzar


Y la tarde ya incinera en tornasol las nubes
y aves de fuego van a descansar en el ocaso
Pero algo de ti, entre las olas, se vino a quedar
azulando más las rocas con ímpetu al chocar
mientras repiten incansables: ¡la tengo que alcanzar!


Me ha gustado tu inspirado poema, pero insisto al próximo ponlo en poemas de amor, serán mas leídos, de nuevo bienvenido a Mundo Poesía.-
 
Tú, que miras el horizonte hondo y apacible
miras, nacer gaviotas en placido vuelo
que contemplas sin contar el arribo
y correr de ágiles y verde azules olas
que llegan y se hunden sin cesar


Tu que esperas, entre la sinfonía, algo,
de aguas y burbujas de rojiverdes algas,
alguna promesa fiel pareces escuchar


Y la brisa cala en tu piel y tus entrañas
Y corres infatigable entre las crestas blancas
como si a alguien quisieras alcanzar


Y la tarde ya incinera en tornasol las nubes
y aves de fuego van a descansar en el ocaso
Pero algo de ti, entre las olas, se vino a quedar
azulando más las rocas con ímpetu al chocar
mientras repiten incansables: ¡la tengo que alcanzar!

Dulce nostalgia esperanzadora.
Pues debe alcanzar lo que tanto anhela.
Siempre es un honor llegar hasta su espacio.

Saludos
 

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