jmacgar
Poeta veterano en el portal
Píramo y Tisbe por Pierre-Claude Gautherot
La tragedia de Píramo y Tisbe
Según cuentan antiguos testimonios
esta historia tan triste y deplorable
de Tisbe y Píramo, de amor heridos,
fue un cúmulo total de desaciertos.
Cerca de los jardines babilonios
de Semíramis, reina en cetro y sable,
dos jóvenes amantes maldecidos
por un sino fatal, acaban muertos.
Susurrábanse amor por una grieta
de la pared, pues era amor vetado,
y planearon de noche hacer la huída,
pero, ¡OH noche! de equívocos repleta,
donde un velo de Tisbe ensangrentado
confunde a Píramo que se suicida,
mas Tisbe está dormida
y al despertar descubre con horror
junto a un puñal el cuerpo de su amor
y es tanto su dolor
que en decisión tan triste como aciaga
junto a Píramo muere con su daga.
--------------
La tragedia de Píramo y Tisbe
Según cuentan antiguos testimonios
esta historia tan triste y deplorable
de Tisbe y Píramo, de amor heridos,
fue un cúmulo total de desaciertos.
Cerca de los jardines babilonios
de Semíramis, reina en cetro y sable,
dos jóvenes amantes maldecidos
por un sino fatal, acaban muertos.
Susurrábanse amor por una grieta
de la pared, pues era amor vetado,
y planearon de noche hacer la huída,
pero, ¡OH noche! de equívocos repleta,
donde un velo de Tisbe ensangrentado
confunde a Píramo que se suicida,
mas Tisbe está dormida
y al despertar descubre con horror
junto a un puñal el cuerpo de su amor
y es tanto su dolor
que en decisión tan triste como aciaga
junto a Píramo muere con su daga.
--------------
La leyenda de Píramo y Tisbe; información de la red:
Píramo y Tisbe eran dos jóvenes babilonios que vivieron durante el reinado de Semíramis. Habitaban en viviendas vecinas y se amaban a pesar de la prohibición de sus padres. Se comunicaban con miradas y signos hasta descubrir una estrecha grieta en el muro que separaba las casas en la que sólo la voz atravesaba tan estrecha vía y los tiernos mensajes pasaban de un lado a otro por la hendidura. Así pudieron hablarse, enamorarse y desearse cada vez más intensamente, hasta que una noche acordaron que a la noche siguiente, cuando todo quedara en silencio, huirían sin que los vieran y se encontrarían junto al monumento de Nino, al amparo de un moral blanco que allí había al lado de una fuente. Tisbe llegó primero, pero una leona que regresó de una cacería a beber de la fuente la atemorizó y huyó al verla, buscando refugio en el hueco de una roca. En su huída, dejó caer el velo. La leona jugueteó con el velo, manchándolo de sangre. Al llegar, Píramo descubrió las huellas y el velo manchado de sangre, y creyó que la leona había matado a Tisbe, su amada, y sacó su puñal y se lo clavó en el pecho. Su sangre tiñó de púrpura los frutos del árbol, de ahí viene el color de las moras según Ovidio. De hecho, dentro de la tradición latina, el término Pyramea arbor («árbol de Píramo») se usaba para designar a la morera. Tisbe, con miedo, salió cuidadosamente de su escondite. Cuando llegó al lugar vio que las moras habían cambiado de color y dudó de si era o no el sitio convenido. En cuanto vio a Píramo, su amado, con el puñal en el pecho y todo cubierto de sangre, le abrazó, sacó el puñal y se suicidó a su vez, clavándoselo ella misma. Los dioses, apenados por la tragedia, hicieron que los padres de los amantes permitiesen incinerarlos y guardar sus cenizas en la misma urna, y desde aquel día los frutos de la morera quedaron teñidos de púrpura.
Última edición: