La villa del fin del mundo
En camino a la puta verga que lo parió,
un pueblo de mierda allá en la villa del fin del mundo
voy en el asiento del copiloto mirando de lado a lado,
uno se en lela cuando el surco en medio
de la frente se hace más hondo.
Girando la mirada al frente,
en el vasto horizonte en camino a la puta verga que lo parió
voy contando las innumerables clases de vegetación,
espinillos y trigo de un lado, el pino que es abierto,
el pino que es cerrado del otro lado,
ya ves que en la ignorancia nombramos las cosas
como nos da la gana y no como en realidad
están conceptualizadas, ¡joder, qué vaina!
Bueno, volviendo a la vegetación veo un árbol
cuyas ramas cuelgan hacia abajo del tronco,
le pregunto a él: ¿che, qué clase de árbol es ese?
Me responde, ese se llama sauce llorón
y no le pregunté si habían más clases de ese árbol,
la pregunta que surgió fue: ¿y por qué lloran los sauces?
Y su respuesta fue "por la maldad que hay en el mundo".
En un segundo un silencio se apodero del auto
y en otro él reacciona con la mierda que define el proceso fotosintético
del puto árbol solo para que yo olvidara
la ternura de su respuesta, pero ya qué, la ternura quedó latente.
Enfrente, la ruta que lleva al camino a la puta villa del fin del mundo,
se vienen muchos recuerdos,
muchos pensamientos que te atrapan como por ejemplo
saber que estás lejos de casa,
también recuerdas que en el caribe hace 30º centígrados en la sombra
y que transpiras como un hijo de puta, pero,
te la bancas porque estás "trabajando como burro para vivir
como rico" como decía mi padre en época de antaño, aunque hoy es trabajar
como burro pa` vivir como burro en la economía de mierda de hoy.
Llegas a casa, adaptas el cuerpo para tomar una ducha
mientras recuerdas el video porno que viste en el receso del almuerzo
y te masturbas para calmar un poco la arrechera.
¡Qué hermoso es vivir en el trópico!
Vuelvo a los -1º centígrados
en la ruta a la villa de la puta verga que lo parió,
con un frio de recagarse, donde ni el culo tan grande
como lo tienes te alcanza pa´ calentarte;
luego de conocer el proceso fotosintético del sauce llorón voy tarareando
“cavernícolas de Ricardo Arjona” y él me dice:
¡no jodás con el puto ese!,
y yo solo para encularlo más tarareo todo un popurrí,
señora de las cuatro décadas, el problema,
historia de taxi, minutos,
mientras tarareo Jesús es verbo no sustantivo
en mi mente está jugando
la idea de lo hermoso que es ver deshelar un iceberg.
¡Joderme la vida, cuántas pajas mentales
en camino a la puta verga que lo parió,
un pueblo de mierda en la villa del fin del mundo!
En camino a la puta verga que lo parió,
un pueblo de mierda allá en la villa del fin del mundo
voy en el asiento del copiloto mirando de lado a lado,
uno se en lela cuando el surco en medio
de la frente se hace más hondo.
Girando la mirada al frente,
en el vasto horizonte en camino a la puta verga que lo parió
voy contando las innumerables clases de vegetación,
espinillos y trigo de un lado, el pino que es abierto,
el pino que es cerrado del otro lado,
ya ves que en la ignorancia nombramos las cosas
como nos da la gana y no como en realidad
están conceptualizadas, ¡joder, qué vaina!
Bueno, volviendo a la vegetación veo un árbol
cuyas ramas cuelgan hacia abajo del tronco,
le pregunto a él: ¿che, qué clase de árbol es ese?
Me responde, ese se llama sauce llorón
y no le pregunté si habían más clases de ese árbol,
la pregunta que surgió fue: ¿y por qué lloran los sauces?
Y su respuesta fue "por la maldad que hay en el mundo".
En un segundo un silencio se apodero del auto
y en otro él reacciona con la mierda que define el proceso fotosintético
del puto árbol solo para que yo olvidara
la ternura de su respuesta, pero ya qué, la ternura quedó latente.
Enfrente, la ruta que lleva al camino a la puta villa del fin del mundo,
se vienen muchos recuerdos,
muchos pensamientos que te atrapan como por ejemplo
saber que estás lejos de casa,
también recuerdas que en el caribe hace 30º centígrados en la sombra
y que transpiras como un hijo de puta, pero,
te la bancas porque estás "trabajando como burro para vivir
como rico" como decía mi padre en época de antaño, aunque hoy es trabajar
como burro pa` vivir como burro en la economía de mierda de hoy.
Llegas a casa, adaptas el cuerpo para tomar una ducha
mientras recuerdas el video porno que viste en el receso del almuerzo
y te masturbas para calmar un poco la arrechera.
¡Qué hermoso es vivir en el trópico!
Vuelvo a los -1º centígrados
en la ruta a la villa de la puta verga que lo parió,
con un frio de recagarse, donde ni el culo tan grande
como lo tienes te alcanza pa´ calentarte;
luego de conocer el proceso fotosintético del sauce llorón voy tarareando
“cavernícolas de Ricardo Arjona” y él me dice:
¡no jodás con el puto ese!,
y yo solo para encularlo más tarareo todo un popurrí,
señora de las cuatro décadas, el problema,
historia de taxi, minutos,
mientras tarareo Jesús es verbo no sustantivo
en mi mente está jugando
la idea de lo hermoso que es ver deshelar un iceberg.
¡Joderme la vida, cuántas pajas mentales
en camino a la puta verga que lo parió,
un pueblo de mierda en la villa del fin del mundo!
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