Alas de otoño
Poeta asiduo al portal
Telarañas aceradas, tejidos simétricos en seda
trampa que cuelga desde su melosa lengua,
donde busca atrapar al que cruce sus blancos nudos...
Ella, hllbana y tensa su red con gran habilidad y sigilo;
su negro y lucido glamour es parte principal del señuelo…
Psicodélicas discos, bailes y viajes, en sus palmas gira el mundo,
Ella, vive contando y puliendo diamantes y rubíes en su cuello
aunque, retozando, oliendo la putrefacción en sus colmillos…
Preludia el festín, desvistiéndose, belleza exuberante,es venus en vivo...
sus juegos sensoriales, abren laberintos con lívidos gemidos
y en un torrente de fantasías te desliza a su hipnotizante anatomía
acentuado en perfumes lavandas, chanele y pidiéndote la bañes en vino...
Cimbrean tus hormonas hasta sentirte casi divino...
Pero ya casi, cerca del clímax, empieza su ataque sorpresivo
tantea engullirte hasta sin antes punzarte su mortal veneno......
va a alimentar su cuerpo con el cuerpo del amante consentido
contando los instantes agónicos con el reloj ,en su vientre, dibujado...
La telaraña se sacude, sus patas tejen con actividad frenética
mientras la victima no asimila aun, ese cambio súbito de la euforia placentera
a la abrupta sensación de vértigo, que lo empuja ,lo hunde al fondo del pánico...
Un sinfín de fibras lo comprimen, lo envuelven en una bola de líquidos mucosos;
apenas siente sus huesos dislocados , zafados de su normal estructura,
sin oportunidad de reacción y defensa se ve como una rendida presa;
inhabilitado de movimientos, ahora, literalmente, su vida pende de un hilo.
Débil sus miembros apenas puede percibir el vibrar compulsivo del arco
endentado y bien afilado; asestan mordeduras en su frente, dos tentáculos
que se hacen enormes y cubren su campo visual resquebrajado,
sufre desconexiones cerebrales sinápticas que alteran su consciente sentido,
gradualmente su cuerpo se desmenuza y se hace parte de un caldo orgánico
donde su piel, sus tejidos, sus músculos y los huesos se van integrando
A sustancias y enzimas de apariencia a baba...! Ya no hay escapatoria!
Desde su lapida colgante apenas puede modular su voz áspera y agónica
que alterna de lo agudo a lo grave y va decreciendo a lo inaudible:
¡Nooo, hey¡ ¡Espera... esperaaa aggghh esp pe era ..noooooo ooo o!!!!
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