prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mis palabras son como nubes que nunca llueven
pero recorren distancias en tu mirada.
A veces tengo ganas de cogerte la mano
como para decirte algo
y en el vaivén de un pensamiento
el aire se me escapa mojado,
como pez que besa a punto de morir.
Si tuvieras el ombligo lleno de lágrimas
que, obviamente, hubiesen recorrido tu cuello
y pecho para llegar allá,
y mis labios dormidos en la cuna de tu vientre
soñando tu piel a gritos de sal...
La voz del desierto, es el agua,
por eso nunca se le escucha hablar,
por eso tanto te necesito...
pero recorren distancias en tu mirada.
A veces tengo ganas de cogerte la mano
como para decirte algo
y en el vaivén de un pensamiento
el aire se me escapa mojado,
como pez que besa a punto de morir.
Si tuvieras el ombligo lleno de lágrimas
que, obviamente, hubiesen recorrido tu cuello
y pecho para llegar allá,
y mis labios dormidos en la cuna de tu vientre
soñando tu piel a gritos de sal...
La voz del desierto, es el agua,
por eso nunca se le escucha hablar,
por eso tanto te necesito...
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