Pío
Poeta asiduo al portal
ALGO DE MI OTRA YO
Mi otra yo es exigente inconciente,
inhumana sobresaliente,
una mosca extraña desaliñada;
en la oreja de cualquier desconocido,
susurrándole comentarios etéreos;
revoltosa insolente,
siniestra estafadora de sentimientos,
arrebatadora de chicos ajenos,
misteriosa multiorgásmica,
matadora de ilusiones ajenas,
mutiladora conversadora de muertos,
hechicera interesada por lo desconocido.
Esta yo que tengo ahora;
no es nada, simplemente:
¡No significa cosa importante para mí!
a esta: Quiero matarla,
y convertirle a ella en un maniquí.
Para que no se entere el resto del mundo:
colocaré en su faz una nariz;
pintaré bolsas bajo sus ojos,
para hacerla ver real;
pondré un cordel de halar en su espalda,
para que no olvide saludar;
agregaré rodines en los pies,
para que visite a sus papás;
instalaré tuercas en sus manos,
para que aprenda a abrazar;
le depilaré el bigote,
para que noten su sonrisa;
pintaré sus uñas de rosa,
para que no se las muerda;
suavizaré su cabello,
para que enamore a los hombres;
pondré algodón en sus oídos,
para que a pesar de todo:
¡Continúe sonriendo!
Aunque, mirando hoy en el espejo,
así como estoy en mi momento,
el trabajo no tendré que diseñar;
se efectuó sólo al escuchar,
así que... allá voy sociedad:
Cuidado con la última yo,
porque ésta... podría matar!
Mi otra yo es exigente inconciente,
inhumana sobresaliente,
una mosca extraña desaliñada;
en la oreja de cualquier desconocido,
susurrándole comentarios etéreos;
revoltosa insolente,
siniestra estafadora de sentimientos,
arrebatadora de chicos ajenos,
misteriosa multiorgásmica,
matadora de ilusiones ajenas,
mutiladora conversadora de muertos,
hechicera interesada por lo desconocido.
Esta yo que tengo ahora;
no es nada, simplemente:
¡No significa cosa importante para mí!
a esta: Quiero matarla,
y convertirle a ella en un maniquí.
Para que no se entere el resto del mundo:
colocaré en su faz una nariz;
pintaré bolsas bajo sus ojos,
para hacerla ver real;
pondré un cordel de halar en su espalda,
para que no olvide saludar;
agregaré rodines en los pies,
para que visite a sus papás;
instalaré tuercas en sus manos,
para que aprenda a abrazar;
le depilaré el bigote,
para que noten su sonrisa;
pintaré sus uñas de rosa,
para que no se las muerda;
suavizaré su cabello,
para que enamore a los hombres;
pondré algodón en sus oídos,
para que a pesar de todo:
¡Continúe sonriendo!
Aunque, mirando hoy en el espejo,
así como estoy en mi momento,
el trabajo no tendré que diseñar;
se efectuó sólo al escuchar,
así que... allá voy sociedad:
Cuidado con la última yo,
porque ésta... podría matar!
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