prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mis lagrimas volvieron a buscarme
esta vez de noche, por el camino de un sueño.
Me desperté casi llorando, pero mi alma
era un desierto que, entre sus arenas,
no lo dejaba salir.
Afuera llovía tan fuerte, y yo sin poder hacerlo.
Abrí la ventana y le pedí a la lluvia
que no caiga más así, derecho al suelo,
que haga una curva, que enfrente la gravitación
y venga a mi pecho,
que vaya haciendo lo que hacen mis lagrimas,
subir en lugar de caer, subir y mojar mis pensamientos,
hacerlos podrir,
para por lo menos ahogar del todo lo que estoy sintiendo.
esta vez de noche, por el camino de un sueño.
Me desperté casi llorando, pero mi alma
era un desierto que, entre sus arenas,
no lo dejaba salir.
Afuera llovía tan fuerte, y yo sin poder hacerlo.
Abrí la ventana y le pedí a la lluvia
que no caiga más así, derecho al suelo,
que haga una curva, que enfrente la gravitación
y venga a mi pecho,
que vaya haciendo lo que hacen mis lagrimas,
subir en lugar de caer, subir y mojar mis pensamientos,
hacerlos podrir,
para por lo menos ahogar del todo lo que estoy sintiendo.