Dame, esa noche de los confines, y los puentes interminables…
los festivales de la calidez y el café,
las mariposas de regreso,
y las embarcaciones,
en el recodo del amigo.
Tráela, que me inunden,
sus cabellos absolutamente románticos;
que nos sigan las guitarras por sus cauces…
que sigamos cantando, por la resistencia, con los piratas...
con ese color, que quiere ser latido;
que huyan los dragones por las costuras.
Regrésame esas tertulias, donde adoptábamos el paraíso...
el éxtasis brillante de las calles,
y las mascotas de los sueños fáciles...
que ladren los ladrillos,
con que construimos nuestra voz;
mientras esos horizontes sugieren,
las alas de la música.
los festivales de la calidez y el café,
las mariposas de regreso,
y las embarcaciones,
en el recodo del amigo.
Tráela, que me inunden,
sus cabellos absolutamente románticos;
que nos sigan las guitarras por sus cauces…
que sigamos cantando, por la resistencia, con los piratas...
con ese color, que quiere ser latido;
que huyan los dragones por las costuras.
Regrésame esas tertulias, donde adoptábamos el paraíso...
el éxtasis brillante de las calles,
y las mascotas de los sueños fáciles...
que ladren los ladrillos,
con que construimos nuestra voz;
mientras esos horizontes sugieren,
las alas de la música.