Las cadenas del amor

penabad57

Poeta veterano en el portal
Queridos lugares de bruma y recuerdo,
piel que es otra piel en el pedestal de un flujo.
Siempre anclado a la sombra de piedra,
nunca ágil como el viento que imanta la luz.
Vuelves al nido pero ya no eres pájaro,
la lluvia ha perdido el color, su racimo no florece bajo tu alféizar.
Escribes el poema de un fantasma que al fin vistió la noche.
Y te ves en el mismo lugar donde la luna reflejó el maquillaje de tu juventud.
La ginebra ya no tiene rostro y las palabras dudan de su destino de humo y vómitos.
El único regreso confunde un símbolo con la ternura.
Porque habitas el lado frágil de una tempestad callada,
el frío eclipse de una virtud que lloró su cárcel
cuando pensaste que verla de nuevo apagaría el temblor salvaje
que un día fuisteis.
 
Última edición:
Vuelves al nido pero ya no eres pájaro,
la lluvia ha perdido el color, su racimo no florece bajo tu alféizar.
Escribes el poema de un fantasma que al fin vistió la noche.

Amigo, derramé algunas lágrimas con este fragmento.
Hay poesía que toca profundas habitaciones dentro del corazón y la palabra es como la llave para que las emociones fluyan.
Es admirable tu capacidad de conmover y leerte es un lujo.
Un abrazo con mi admiración de siempre.
 
Amigo, derramé algunas lágrimas con este fragmento.
Hay poesía que toca profundas habitaciones dentro del corazón y la palabra es como la llave para que las emociones fluyan.
Es admirable tu capacidad de conmover y leerte es un lujo.
Un abrazo con mi admiración de siempre.
Sabes, Cecy, la poesía sin emoción puede ser perfecta pero le falta alma. Mi poesía está muy lejos de ser perfecta pero si consigo que quien me lea se emocione a mí me hará feliz. Gracias, amiga, por tus generosas palabras. Un abrazo.
 
Queridos lugares de bruma y recuerdo,
piel que es otra piel en el pedestal de un flujo.
Siempre anclado a la sombra de piedra,
nunca ágil como el viento que imanta la luz.
Vuelves al nido pero ya no eres pájaro,
la lluvia ha perdido el color, su racimo no florece bajo tu alféizar.
Escribes el poema de un fantasma que al fin vistió la noche.
Y te ves en el mismo lugar donde la luna reflejó el maquillaje de tu juventud.
La ginebra ya no tiene rostro y las palabras dudan de su destino de humo y vómitos.
El único regreso confunde un símbolo con la ternura.
Porque habitas el lado frágil de una tempestad callada,
el frío eclipse de una virtud que lloró su cárcel
cuando pensaste que verla de nuevo apagaría el temblor salvaje
que un día fuisteis.
Cuanta belleza y fragilidad hay aquí


Grato leerte
 

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