martinvelasco
Poeta recién llegado
En los lugares de nocturnas amarguras, donde reina la anarquía y todo los males del mundo,
atisbo tu bello resplandor y me preguntó; que hace en un lugar cómo este una chica como tu.
Desde el momento que te vi acrecentó todos tus dones que viene de la mano con tu hermosura y esos ojos esmeraldas.
un resplandor de violines se somete a la hostilidad de mi llanto
al saber que jamás tendría una oportunidad para estar a tu lado.
me llenaría de recuerdos lúgubres y lacerantes, tendría que retirarme y pronto antes de que te acercaras más a mí.
la delgada membrana del silencio se quebranto y solo salió de tus labios un gentil saludo.
esa voz era un coro de los ángeles; me quede anonadado, pusiste tus manos junto a las mías;
dios que suavidad, volteé para mirarte a los ojos y tu presencia se desvaneció delante de mí y solo dejabas en mí rastros de cenizas.
las cenizas de sentimientos que arroje a la hoguera, esas cenizas volvían a mí.
Las cuales arroje sin dudarlo, venían para darme una oportunidad.
atisbo tu bello resplandor y me preguntó; que hace en un lugar cómo este una chica como tu.
Desde el momento que te vi acrecentó todos tus dones que viene de la mano con tu hermosura y esos ojos esmeraldas.
un resplandor de violines se somete a la hostilidad de mi llanto
al saber que jamás tendría una oportunidad para estar a tu lado.
me llenaría de recuerdos lúgubres y lacerantes, tendría que retirarme y pronto antes de que te acercaras más a mí.
la delgada membrana del silencio se quebranto y solo salió de tus labios un gentil saludo.
esa voz era un coro de los ángeles; me quede anonadado, pusiste tus manos junto a las mías;
dios que suavidad, volteé para mirarte a los ojos y tu presencia se desvaneció delante de mí y solo dejabas en mí rastros de cenizas.
las cenizas de sentimientos que arroje a la hoguera, esas cenizas volvían a mí.
Las cuales arroje sin dudarlo, venían para darme una oportunidad.
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