Jorge Salvador
Poeta adicto al portal
Siempre andaba en las lindes de un cajero
maltratando a traición mi economía;
le gustaba gustar, la algarabía,
y un secreto lugar del butanero...
Era adicta a buscarle a todo un pero
y a ignorar cuanto al verla en mí se erguía;
de cerebro en su mente nada había,
pero qué cuerpo, diablos... ¡qué pandero!
Yo traté de entender las cornamentas
como el precio a pagar por mi espantosa
fijación de ponerla ante el vicario...
¿Qué demonios? si hay curas no eches cuentas,
ellos callan, te enlazan con tu esposa
y te enroscan los huevos a un rosario...
maltratando a traición mi economía;
le gustaba gustar, la algarabía,
y un secreto lugar del butanero...
Era adicta a buscarle a todo un pero
y a ignorar cuanto al verla en mí se erguía;
de cerebro en su mente nada había,
pero qué cuerpo, diablos... ¡qué pandero!
Yo traté de entender las cornamentas
como el precio a pagar por mi espantosa
fijación de ponerla ante el vicario...
¿Qué demonios? si hay curas no eches cuentas,
ellos callan, te enlazan con tu esposa
y te enroscan los huevos a un rosario...
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