Carmen Rojas Larrazabal
Poeta recién llegado
Las dos abuelas
Sus cabellos de plata reflejaban,
Sobre el negro manantial de tus ojos,
Su desmedido amor, mientras jugabas:
Mas su amor no alcanzaba para todos.
Te brindo' su amor en la leche tibia
Que insinuaba el calor de sus abrazos,
Y blanqueaba en la taza de sus días,
Con la espuma infantil de tus encantos.
El corredor definía sus pasos,
Cuando la tarde quedaba en silencio;
Y en la blanca pared, su itinerario
Siempre llegaba al corazón de un nieto.
En la esquina del patio estaba yo,
Con mirada de búsqueda infinita;
¿Por qué esta linda nieta la encontró,
Y yo no la encontraba todavía?
¿Donde consiguió el mapa de sus besos?
¿Por que se niega a compartir su amor?
Para esta nieta que calla en silencio,
No hay mil abrazos, ni besos de sol.
Solo migajas de amor prohibido
Daba su mano desde la ventana.
Como mana' al corazón de un niño,
Su amor comprometido me salvaba.
En un descuido de su corazón
Se dibujo un te quiero clandestino,
Y de su mano, mi mano alcanzo
La hoja de maíz que había tejido.
Me apresure a pedirle mil detalles,
Y tejí en un segundo el Universo
Con la mágica fibra del instante
En que mi abuela me brindo un te quiero.
De repente, buscaba arrepentida,
Quizás algún testigo inadvertido,
Que presencio el amor hacia esta niña
Con gotitas de amor desprevenido.
Tus historias descubren el amor
Guardado en el baúl de las abuelas:
Tu abuela en el espejo descubrió,
Que no acaba el amor cuando se entrega.
Que era uno el corazón, y una la esencia,
Desbordando su amor por las heridas,
Con la savia de Dios que se confiesa
Cuando sabemos amar sin medida.
Se que mi abuela me espera en el cielo,
Con el abrazo que tanto anhelaba,
Y en hojas de maíz, tejidos nuevos,
Y un amor infinito en su ventana.
Sus cabellos de plata reflejaban,
Sobre el negro manantial de tus ojos,
Su desmedido amor, mientras jugabas:
Mas su amor no alcanzaba para todos.
Te brindo' su amor en la leche tibia
Que insinuaba el calor de sus abrazos,
Y blanqueaba en la taza de sus días,
Con la espuma infantil de tus encantos.
El corredor definía sus pasos,
Cuando la tarde quedaba en silencio;
Y en la blanca pared, su itinerario
Siempre llegaba al corazón de un nieto.
En la esquina del patio estaba yo,
Con mirada de búsqueda infinita;
¿Por qué esta linda nieta la encontró,
Y yo no la encontraba todavía?
¿Donde consiguió el mapa de sus besos?
¿Por que se niega a compartir su amor?
Para esta nieta que calla en silencio,
No hay mil abrazos, ni besos de sol.
Solo migajas de amor prohibido
Daba su mano desde la ventana.
Como mana' al corazón de un niño,
Su amor comprometido me salvaba.
En un descuido de su corazón
Se dibujo un te quiero clandestino,
Y de su mano, mi mano alcanzo
La hoja de maíz que había tejido.
Me apresure a pedirle mil detalles,
Y tejí en un segundo el Universo
Con la mágica fibra del instante
En que mi abuela me brindo un te quiero.
De repente, buscaba arrepentida,
Quizás algún testigo inadvertido,
Que presencio el amor hacia esta niña
Con gotitas de amor desprevenido.
Tus historias descubren el amor
Guardado en el baúl de las abuelas:
Tu abuela en el espejo descubrió,
Que no acaba el amor cuando se entrega.
Que era uno el corazón, y una la esencia,
Desbordando su amor por las heridas,
Con la savia de Dios que se confiesa
Cuando sabemos amar sin medida.
Se que mi abuela me espera en el cielo,
Con el abrazo que tanto anhelaba,
Y en hojas de maíz, tejidos nuevos,
Y un amor infinito en su ventana.