Las horas muertas

penabad57

Poeta veterano en el portal
Ay! de aquel tiempo de las cerezas dormidas
al sol. Ríos de septiembre profundos tras el brío
de los corazones álgidos, el perfume de las gramíneas
en tu cuello, la sombra de la infinita estatua cuando
los cuerpos desoyen sin querer. Y el caparazón
de las horas huecas, la quietud invisible del silencio,
el ángel que asusta, las rosas y el dulzor de un aire
ambiguo. Tan solo el camino bajo la multitud de la piedra,
esos rostros que hieren las terrazas, un cenit que invade
las calles y se hace rumor o serpentina. Alcanzar la huella
que dejé ayer, silbar al unísono de las palomas, encender
un cigarrillo que desnude el aire, dibujar la latitud
hasta no volver al recuerdo ni a la caricia.
 
Ay! de aquel tiempo de las cerezas dormidas
al sol. Ríos de septiembre profundos tras el brío
de los corazones álgidos, el perfume de las gramíneas
en tu cuello, la sombra de la infinita estatua cuando
los cuerpos desoyen sin querer. Y el caparazón
de las horas huecas, la quietud invisible del silencio,
el ángel que asusta, las rosas y el dulzor de un aire
ambiguo. Tan solo el camino bajo la multitud de la piedra,
esos rostros que hieren las terrazas, un cenit que invade
las calles y se hace rumor o serpentina. Alcanzar la huella
que dejé ayer, silbar al unísono de las palomas, encender
un cigarrillo que desnude el aire, dibujar la latitud
hasta no volver al recuerdo ni a la caricia.
Bella nostalgia a lomos de una sensible y certera escritura, me ha gustado mucho amigo penabad. Abrazote vuela. Paco.
 
Ay! de aquel tiempo de las cerezas dormidas
al sol. Ríos de septiembre profundos tras el brío
de los corazones álgidos, el perfume de las gramíneas
en tu cuello, la sombra de la infinita estatua cuando
los cuerpos desoyen sin querer. Y el caparazón
de las horas huecas, la quietud invisible del silencio,
el ángel que asusta, las rosas y el dulzor de un aire
ambiguo. Tan solo el camino bajo la multitud de la piedra,
esos rostros que hieren las terrazas, un cenit que invade
las calles y se hace rumor o serpentina. Alcanzar la huella
que dejé ayer, silbar al unísono de las palomas, encender
un cigarrillo que desnude el aire, dibujar la latitud
hasta no volver al recuerdo ni a la caricia.
Nostalgia abierta en esa quietud donde se van esculpiendo
los sentimientos en esa garganta de un sosiego que se
deja arrastrar por la melancolia.
excelente. saludos amables de luzyabsenta
 
Ay! de aquel tiempo de las cerezas dormidas
al sol. Ríos de septiembre profundos tras el brío
de los corazones álgidos, el perfume de las gramíneas
en tu cuello, la sombra de la infinita estatua cuando
los cuerpos desoyen sin querer. Y el caparazón
de las horas huecas, la quietud invisible del silencio,
el ángel que asusta, las rosas y el dulzor de un aire
ambiguo. Tan solo el camino bajo la multitud de la piedra,
esos rostros que hieren las terrazas, un cenit que invade
las calles y se hace rumor o serpentina. Alcanzar la huella
que dejé ayer, silbar al unísono de las palomas, encender
un cigarrillo que desnude el aire, dibujar la latitud
hasta no volver al recuerdo ni a la caricia.
mucha añoranza en tus letras, acariciables, grato leerte
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba