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Equipo Revista "Eco y latido"
Las nupcias de la luna
Silente cae la noche
revientan su luz
los astrales cuerpos
deslumbra lejana la cruz
con sus dos brazos abiertos,
asoman luceros del sur
en grata sinfonía
en un callado concierto
de brillantes melodías
titilan sus notas al viento
en el espacio sideral
llenando la noche de cantos
y sus voces van disipando
las brumas que al clarear
avanza un cortejo de estrellas
que entonan un coro nupcial.
La luna en su traje de novia
destaca con su largo velo
y rodeada por las luceros
de nervios su pecho agobia
y es que nunca fue novia
tuvo muchos pretendientes
que la llenaron de presentes
enamorados delirantes
hasta que un lucero errante
se detuvo en su camino
no se sabe de donde vino
pero al verlo pasar
sintió un palpitar
y un temblor desconocido
estallándole en el pecho
un ardor encendido
y el lucero rendido
a la luz de sus encantos
de puro amor henchido
con sus brazos como manto
la cubrió enternecido
y la luna soltó su llanto
al sentirse enamorada
y el lucero con su mirada
la volvió calma y serena
y en arrebato apasionado
con un beso iluminado
de truenos y centellas
se llenó el cielo entero
y las estrellas por doquiera
como raudas mensajera,
titilan en desespero
al ver la luna enamorada,
del desconocido lucero.
Silente cae la noche
revientan su luz
los astrales cuerpos
deslumbra lejana la cruz
con sus dos brazos abiertos,
asoman luceros del sur
en grata sinfonía
en un callado concierto
de brillantes melodías
titilan sus notas al viento
en el espacio sideral
llenando la noche de cantos
y sus voces van disipando
las brumas que al clarear
avanza un cortejo de estrellas
que entonan un coro nupcial.
La luna en su traje de novia
destaca con su largo velo
y rodeada por las luceros
de nervios su pecho agobia
y es que nunca fue novia
tuvo muchos pretendientes
que la llenaron de presentes
enamorados delirantes
hasta que un lucero errante
se detuvo en su camino
no se sabe de donde vino
pero al verlo pasar
sintió un palpitar
y un temblor desconocido
estallándole en el pecho
un ardor encendido
y el lucero rendido
a la luz de sus encantos
de puro amor henchido
con sus brazos como manto
la cubrió enternecido
y la luna soltó su llanto
al sentirse enamorada
y el lucero con su mirada
la volvió calma y serena
y en arrebato apasionado
con un beso iluminado
de truenos y centellas
se llenó el cielo entero
y las estrellas por doquiera
como raudas mensajera,
titilan en desespero
al ver la luna enamorada,
del desconocido lucero.
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