Las Palabras (dodecasílabos encadenados)

Javier B

Poeta fiel al portal
Cuando brotan las palabras, el silencio
se guarece, temeroso y cobarde;
y en el juicio de los años me sentencio
a dejar que un simple verso las resguarde.

Pero alguna que otra vez, de tarde en tarde,
sus recelos no te dejan que las abras
y aunque dentro, el corazón ansioso, arde,
se refugian en los miedos que te labras.

Cual jauría se me agolpan las palabras,
en mi pluma, en mi garganta y en mi mente,
y someten mi razón a las macabras
intenciones de su actuar irreverente.

Y en el fondo de mi ser, yace impaciente,
expectante, la penumbra de la idea,
se disfraza de razón y a veces miente,
y pretende que mi mente se lo crea.

En aquella confusión que le rodea
busca el punto de erupción que la libere,
reclutando a la palabra que posea
esa fuerza que te sana cuando hiere.

A la idea le da igual si vive o muere,
su destino es alcanzar el infinito,
coge el puño del poeta cuando quiere
y transforma su verdad en todo un mito.

Y al final en un papel renace el grito
del dolor de las tristezas que presencio,
y en la tinta de mi verso favorito
surge el hálito vital que reverencio.

- Javier
 
Última edición:
Hola, Javier, Tu poema me parece hermoso e interesante en su fondo o contenido, aunque ya imaginarás que en su forma se aleja de mis gustos poéticos, pero en cualquier caso te felicito por el trabajo realizado.

Y bueno, aprovecho la visita a tu espacio para contestarte a lo que comentaste sobre mí en el "famoso debate", ya que como supongo sabrás me es imposible hacerlo en el propio debate.

"Lo incorrecto es borrar los comentarios porque si es una actitud un poquito infantil"

No, amigo, no es infantil (ni "vandalizar" el debate, ni faltar el respeto a nadie). En el momento que se manipula mi debate borrándome y censurándome comentarios, mi debate ya no es mi debate, pues se está manipulando claramente. Y ante esa manipulación tengo todo el derecho del mundo a retirar todo lo dicho. Lo infantil, el "vandalismo" y la falta de respeto los ejerce el que manipula el debate a su antojo dejando y eliminando lo que le place. Sin contar con que después de expulsarme (por borrar mis comentarios) sigue hablando sobre mí y deja la "carnaza" para que sus amiguetes sigan mordiendo sin yo ya poder defenderme. Eso en mi pueblo se llama ser un auténtico cerdo.

Has sido correcto y sutil al decir luego que todos debemos tener derecho a la libertad de opinar y que no se deberían tomar represalias, te lo agradezco, pero personalmente me hubiera gustado que hubieras sido más claro, y hubieras dicho (pues creo que ya lo sabías) que me ha expulsado y por eso no puedo ya intervenir ni defenderme de sus ataques y de los de algunos "compañeros".

En fin, amigo, creo que debía tener la atención contigo de responderte ya que me mencionabas en tu último comentario y yo no podía responderte.

Un cordial saludo.
 
Última edición:
Cuando brotan las palabras, el silencio
se guarece, temeroso y cobarde; ...(endecasílabo)
y en el juicio de los años me sentencio
a dejar que un simple verso las resguarde.

Pero alguna que otra vez, de tarde en tarde,
sus recelos no te dejan que las abras
y aunque dentro, el corazón ansioso, arde,
se refugian en los miedos que te labras.

Cual jauría se me agolpan las palabras,
en mi pluma, en mi garganta y en mi mente,
y someten mi razón a las macabras
intenciones de su actuar irreverente.

Y en el fondo de mi ser, yace impaciente,
expectante, la penumbra de la idea,
se disfraza de razón y a veces miente,
y pretende que mi mente se lo crea.

En aquella confusión que le rodea
busca el punto de erupción que la libere,
reclutando a la palabra que posea
esa fuerza que te sana cuando hiere.

A la idea le da igual si vive o muere,
su destino es alcanzar el infinito,
coge el puño del poeta cuando quiere
y transforma su verdad en todo un mito.

Y al final en un papel renace el grito
del dolor de las tristezas que presencio,
y en la tinta de mi verso favorito
surge el hálito vital que reverencio.

- Javier

Excelente poema enmarcado en serventesios dodeca encadenados sobre esas palabras que una vez dichas corren como agua y no pueden recogerse quedando expuestas a las diversas interpretaciones de quienes las escucha que no siempre coinciden con la idea que quería expresar quien las pronunció.

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Cuando brotan las palabras, el silencio
se guarece, temeroso y cobarde;
y en el juicio de los años me sentencio
a dejar que un simple verso las resguarde.

Pero alguna que otra vez, de tarde en tarde,
sus recelos no te dejan que las abras
y aunque dentro, el corazón ansioso, arde,
se refugian en los miedos que te labras.

Cual jauría se me agolpan las palabras,
en mi pluma, en mi garganta y en mi mente,
y someten mi razón a las macabras
intenciones de su actuar irreverente.

Y en el fondo de mi ser, yace impaciente,
expectante, la penumbra de la idea,
se disfraza de razón y a veces miente,
y pretende que mi mente se lo crea.

En aquella confusión que le rodea
busca el punto de erupción que la libere,
reclutando a la palabra que posea
esa fuerza que te sana cuando hiere.

A la idea le da igual si vive o muere,
su destino es alcanzar el infinito,
coge el puño del poeta cuando quiere
y transforma su verdad en todo un mito.

Y al final en un papel renace el grito
del dolor de las tristezas que presencio,
y en la tinta de mi verso favorito
surge el hálito vital que reverencio.

- Javier
Muy buen poema, un lujo leerlo.
 
Cuando brotan las palabras, el silencio
se guarece, temeroso y cobarde;
y en el juicio de los años me sentencio
a dejar que un simple verso las resguarde.

Pero alguna que otra vez, de tarde en tarde,
sus recelos no te dejan que las abras
y aunque dentro, el corazón ansioso, arde,
se refugian en los miedos que te labras.

Cual jauría se me agolpan las palabras,
en mi pluma, en mi garganta y en mi mente,
y someten mi razón a las macabras
intenciones de su actuar irreverente.

Y en el fondo de mi ser, yace impaciente,
expectante, la penumbra de la idea,
se disfraza de razón y a veces miente,
y pretende que mi mente se lo crea.

En aquella confusión que le rodea
busca el punto de erupción que la libere,
reclutando a la palabra que posea
esa fuerza que te sana cuando hiere.

A la idea le da igual si vive o muere,
su destino es alcanzar el infinito,
coge el puño del poeta cuando quiere
y transforma su verdad en todo un mito.

Y al final en un papel renace el grito
del dolor de las tristezas que presencio,
y en la tinta de mi verso favorito
surge el hálito vital que reverencio.

- Javier

Son las palabras una confabulacion de dichas que se elevan en su recorrido..., libres
como esencia de distintas interpretacions. oirlas es intentar las coincidencias de lo
queexpresan. bella obra enmarcada enesos dodecasilabos con encadenamiento.
saludos siempre de luzyabsenta
 

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