Esté claro, Juan, que me encanta que mis temas sean espacio para conversar sobre la poesía y sus cosas, así que te agradezco tu comprometido comentario. No era trascendente nuestra charla sobre las preguntas, es cierto, pero cierto es también que creo que la capacidad de aprendizaje de las personas depende mucho de cómo traten sus preguntas; hay gente que cuando surge una pregunta se apresura a encasillarla y guardarla en un nicho con una etiqueta en la que pone la primera respuesta que se le ocurre, matando esa fertilidad de la pregunta de la que hablamos.
Jorge Guillén es uno de los poetas del siglo XX que ha explorado las variantes de las formas con octosílabos, como muestra ese ejemplo que pones. Esto de la polimetría y sus fines rítmicos o expresivos es un tema interesante... (recuerdo ahora el caso de Vicente Espinel, que introdujo una variante de la «rima provenzal» de Gil Polo cambiando uno de los primeros endecasílabos por un heptasílabo: ¿cuál sería su intención?)
gracias y abrazo
Jorge
Dejo acá esas décimas de Boscán que mencioné antes (es interesante la conjugación de los verbos en estas décimas, el tratamiento de «vos» parece casi argentino: «pensá», «mirá», «só»):
A UNA SEÑORA A QUIEN ANDABA POR SERVIR Y NO ACABABA DE DETERMINARSE.
Tanto conviene temerme
De un dolor que venir veo ,
Que á pesar de mi deseo,
Soy forzado á defenderme.
Mas tras esto
El amor está tan puesto
En el mal que me procura,
Que habré de entregarme presto,
Pues me hizo mi ventura
Que mirase vuestro gesto.
Puesto que dexar morirse
Contra toda razon sea,
Por escusar más pelea
Ménos mal será rendirse ;
Y el deseo
Ya me hace que no creo
Sino sólo el bien amaros ;
Qué haré yo quando os veo,
Que es trabajo desearos,
Y mayor, si no os deseo ?
Busco caminos por irme,
Y no hay camino que vaya
A lugar donde no caya
Para nunca arrepentirme.
Donde quiera
Me veo de tal manera,
Que á dó llego, vos estais :
Y como os hallo primera,
Parece que me esperais,
Y só yo quien os espera.
Lo mucho que esto será,
Hace que es muy poco á poco;
No só yo triste tan loco
Que el alma no tema ya;
Y el temor
Da priesa para el amor :
Qué diré deste cuidado?
Que, señora, so color
De no estar determinado,
Determina más dolor.
Quanto puedo, me detengo;
Mas amor así se enciende
Que el trabajo que sostengo
De soltarme, más me prende.
Miro y ardo:
Luego paro, y me acobardo,
Y esto es más aventurarme :
Agradecéme que tardo,
Pensá que quiero guardarme,
Y mirá quán mal me guardo.
Veo que me has citado en alguna de tus respuestas, Jorge, y creo saber a qué te refieres. Aunque veo que las reflexiones que haces en estas décimas terminan cogiendo otro camino, o al menos eso creo, pues estas décimas tienen bastante más carga de profundidad filosófica que aquel fútil intercambio de opiniones nuestro sobre un tema de menor importancia; pero me gustaría hacerte un apunte que bien pudiera aunar aquella anécdota epistolar con esto que tratas aquí:
Las preguntas son un síntoma de la inquietud humana por conocer asuntos que le resultan extraños y dignos de ser desentrañados y las respuestas a esas preguntas no deben ser precipitas so pena de errar en ellas; e incluso iré mas allá: si se responde rápidamemente a una pregunta, hay que tener el suficiente aplomo y coraje como para ponerla en .cuarentena y revisarla a fondo con espíritu crítico, cambiándola finalmente, si hubise lugar, por otra respuesta más acorde con la realidad. Eso es lo que hace la ciencia, si lo sabrás tú. Y creo que de la anécdota de nuestros privados, a pesar de lo intracedente del tema tratado, se puede obtener esta conclusión que tú tan bien reflejas en estos hermosos versos y especialmente en la última décima.
Respecto a la forma que has adoptado, es curioso que en la entrada "Décima" del Diccionario de Caparrós, la primera que pone como ejemplo es esta que tiene pié quebrado como las tuyas pero en ese caso son dos los versos : el segundo y el sexto:
Sobre tejados y frondas
por la raya
de un cielo de caserío,
alzándose están las blondas
encarnaciones que ensaya,
tierno y frío,
ese oriente. (Sol oculto.)
... Pero ya todo lo cerca:
va a nacer un gran tumulto
sobre rayos de luz terca.
JORGE GUILLÉN
y curiosamente también, la última que pone Caparrós entre las variantes de décimas que describe, que es la décima Remodelada, es también de pie quebrado:
Amor, ya libre respiro
de tupiélago espantoso;
ya en el seguro reposo
de las orillas me miro.
Si aún suspiro,
no es de amante, es de cansado;
que quien en el trance airado
con vida escapó de Marte,
aún sueña que sigue el fiero estandarte
y tiembla el peligro después de pasado.
ALBERTO LISTA
aunque en este ejemplo, como puedes ver, hay además un añadido extraño a la décima tradicional o a la espinela, que es que los dos últimos versos son dodecasílabos, cosa que ya he visto que le comentas a Luis.
La verdad Jorge es que tus recientes poemas están dando mucho de sí y provocan comentarios largos como este que te hago. Siento haber ocupado tanto espacio en tu edición, pero ciertamente quería dejar constancia de todas estas reflexiones.
Abrazo.