Évano
Libre, sin dioses.
Hundidas las rodillas en lo pobre
dudan por el temor que se desplome
el sol que arriba, solo y despejado,
tras los cristales del mundo que no vemos
arde para que alcemos de la tierra
los ojos abatidos por el miedo
que los ricos satanes nos imponen.
Dobladas las espaldas por el peso
de tanto hijo de puta de la lengua
y miles de bastardos primitivos
que ven a los corderos de sus hijos
como lobos de un futuro que no existe.
El sol acabará por enfadarse,
y vendrá al interior de cada uno,
e incendiará los páramos de paz
por donde yace moribundo el pueblo.
No se piense ni juegue como antes,
que ahora la rodilla puede izarse
y ser la pierna que encabece el fin.
No se piense ni juegue como antes,
que por cada hombre hay más de mil bombas,
más de mil drogas, y armas biológicas
para destruir la Tierra y la Luna y al...
dudan por el temor que se desplome
el sol que arriba, solo y despejado,
tras los cristales del mundo que no vemos
arde para que alcemos de la tierra
los ojos abatidos por el miedo
que los ricos satanes nos imponen.
Dobladas las espaldas por el peso
de tanto hijo de puta de la lengua
y miles de bastardos primitivos
que ven a los corderos de sus hijos
como lobos de un futuro que no existe.
El sol acabará por enfadarse,
y vendrá al interior de cada uno,
e incendiará los páramos de paz
por donde yace moribundo el pueblo.
No se piense ni juegue como antes,
que ahora la rodilla puede izarse
y ser la pierna que encabece el fin.
No se piense ni juegue como antes,
que por cada hombre hay más de mil bombas,
más de mil drogas, y armas biológicas
para destruir la Tierra y la Luna y al...