Lección de Historia en el Aula Magna(1.982)

penabad57

Poeta veterano en el portal
Qué vetusto el artesonado, las vidrieras poseídas

por la claridad de la mañana, un acento de bocas

carmesí y un racimo de hombros como árboles

mustios en el bosque ancestral de la cultura.



Pilares de mármol en la sala y rastros de caoba en los pupitres,

filas como de vid en su bancal, un crisol de vestidos multicolores

lucen las jóvenes, letanía del gris y el negro en el grupo gótico,

o de arco iris robado y gavillas de lana en las solapas,

algodón entretejido, vaqueros levis, tu fular

que relampaguea como un satélite de luz

en el atrabiliario conjunto.



Asoma el académico con su traje de guata, por el estrado,

desde la pizarra, desde el atril, desde la mesa y la silla

de tafetán rojo su rigor esparce una lluvia secular de rancio edén.



La voz, paradójicamente infantil, declama los episodios

oscuros de un ayer en que el tiempo una vez más fue herida.



Hay pasión como de ángel que anuncia el caos, hipnosis

de acentos, de énfasis y ardor, de altisonante culmen

que deriva en gotas ambarinas sobre los rostros aún insomnes.



Las preguntas son la nube que descarga inquietud y siembra

los segundos de una curiosa altivez, en los bolígrafos la tinta

se ha vuelto caligrafía ardua, elipsis sincopada, jeroglífico azul

que contiene un mar indescifrable, un enigma que juzgará

el dios de las calificaciones, los temas vertidos en la hoja

con membrete que evaluará la capacidad de simulación,

la dócil virtud de reproducir lo que has interiorizado

para luego ser olvido.






































 
Última edición:
Qué vetusto el artesonado, las vidrieras poseídas

por la claridad de la mañana, un acento de bocas

en flor y un racimo de hombros como árboles mustios

en el bosque ancestral de la cultura, pilares de mármol

en la sala y rastros de caoba en los pupitres, filas como

de vid en su bancal, un crisol de vestidos multicolores

lucen las jóvenes, letanía del gris y el negro en el grupo

gótico, o de arco iris robado y gavillas de lana en las solapas,

algodón entretejido, vaqueros levis, tu fular que relampaguea

como un satélite de luz dibujan el conjunto, asoma el académico

con su traje de guata, por el estrado, desde la pizarra, desde el atril,

desde la mesa y la silla de tafetán rojo su rigor esparce una lluvia

de rancio edén, la voz, paradójicamente infantil, declama

los episodios yacentes del ayer en que el tiempo una vez más

fue herida, hay pasión como de ángel que anuncia el caos,

hipnosis de acentos, de énfasis y ardor, de altisonante don

que cae como gotas ambarinas sobre los rostros aún insomnes,

las preguntas son la nube que descarga inquietud y siembra

los segundos de una curiosa altivez, en los bolígrafos la tinta

se ha vuelto caligrafía ardua, elipsis de letras, jeroglífico azul

que contiene un mar indescifrable, un enigma que juzgará

el dios de las calificaciones, los temas vertidos en la hoja

con membrete que evaluará tu capacidad de simulación, tu sabia

virtud de reproducir lo que has interiorizado para luego ser olvido.








Al final, todo conocimiento está destinado al olvido.

Saludos
 
Mucho estudiar para conseguir un buen examen, pasa el tiempo y al final se queda en el olvido. Excelente poema nos compartes.

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