Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Desde las tinieblas, desgarrados ojos,
arrojando llamas
encendieron lluvia.
En el imperceptible y sagaz silencio,
fugazmente alguien te persigue,
es el aullido, sofocador de giros
angustiosos,
quien causa el estupor.
Y en la caída, la muerte arroja
groseramente a las llamas,
un corazón agreste,
una sonrisa sin nombre
un rostro en la desdibujada ventana
y la espera
injusta de su mirada,
en la interminable búsqueda del
amor esencial.
Aunque no quieras escuchar el son
ni el chasquido del menoscabo,
ni asistir al ahogo platinado de la luna,
sobre tus ojos hipnotizados;
igual saltaré sobre los sueños
inextinguibles...
¿Por qué aceptaría el acoso
deplorable de los sueños?
¿Por qué la delicia de tus labios sobresale
en el grito que no perfila..?
Un grito apresado agrieta la singular compulsión
y es que al irte será el amor en silencio
quien perfila el odio...
arrojando llamas
encendieron lluvia.
En el imperceptible y sagaz silencio,
fugazmente alguien te persigue,
es el aullido, sofocador de giros
angustiosos,
quien causa el estupor.
Y en la caída, la muerte arroja
groseramente a las llamas,
un corazón agreste,
una sonrisa sin nombre
un rostro en la desdibujada ventana
y la espera
injusta de su mirada,
en la interminable búsqueda del
amor esencial.
Aunque no quieras escuchar el son
ni el chasquido del menoscabo,
ni asistir al ahogo platinado de la luna,
sobre tus ojos hipnotizados;
igual saltaré sobre los sueños
inextinguibles...
¿Por qué aceptaría el acoso
deplorable de los sueños?
¿Por qué la delicia de tus labios sobresale
en el grito que no perfila..?
Un grito apresado agrieta la singular compulsión
y es que al irte será el amor en silencio
quien perfila el odio...
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