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Poeta asiduo al portal
El cielo me guiña sus estrellas
y ese mirar me reconforta;
yo creía que la soledad era triste
y no: simplemente es sola.
Y estar solo no es estar abandonado
a la suerte de un destino,
si el corazón está completo.
Y el mío
está entero
como al principio
de lo nuestro;
quizás el tuyo
esté destrozado,
pues he visto trozos
por ahí desperdigados.
Yo te amaba al principio. Después
me hiciste ver que amar tanto
es querer cruzar un océano
nadando
con los brazos y los pies
atados.
Me desaté
y entonces la libertad dejó de ser un eco
abstracto;
mi piel, mi estómago y mi sueño
lo comprobaron.
Esta noche el cielo me ofrece las estrellas;
las tomo
y me regodeo con ellas,
pues ya no me siento ni triste ni solo.
Ya no te amo...
y ese mirar me reconforta;
yo creía que la soledad era triste
y no: simplemente es sola.
Y estar solo no es estar abandonado
a la suerte de un destino,
si el corazón está completo.
Y el mío
está entero
como al principio
de lo nuestro;
quizás el tuyo
esté destrozado,
pues he visto trozos
por ahí desperdigados.
Yo te amaba al principio. Después
me hiciste ver que amar tanto
es querer cruzar un océano
nadando
con los brazos y los pies
atados.
Me desaté
y entonces la libertad dejó de ser un eco
abstracto;
mi piel, mi estómago y mi sueño
lo comprobaron.
Esta noche el cielo me ofrece las estrellas;
las tomo
y me regodeo con ellas,
pues ya no me siento ni triste ni solo.
Ya no te amo...