Vital
Poeta veterano en el portal
El alma puse en amarla,
pero no fue suficiente,
por ser impaciente
de tanto desearla.
Tanto amor le tenía,
que presa me apresaba
de tanto que deseaba
¡Ay, mi cautiva poesía!
Por querer moverme,
para nada me movía
de tan audaz porfía,
¡de ella enamorarme!
Dilaté la mirada al poseerla
y ciega la ceguera me cegaba
de tanto que la amaba.
¡Que decidí liberarla!
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