Llegó encendida la vela.

sergio Bermúdez

Poeta que considera el portal su segunda casa
Llegó encendida la vela,



donde los deseos eran como mariposas en cera,



para dejar marcada la huella de un beso,



que al derramar su carta de bienvenida presencia



consiguió que las huellas fueran de luces



y sus vuelos de sueños,



pues no pudo caer al secreto



y dejaba sus alas en verso,



durmiendo su cuerpo en lo eterno



cayendo su voz a mi encuentro.




Miradas entre los cuerpos



columnas de fuego



filas de deseos



haciéndose el cuerpo



viviendo las frases



que al corazón ha muerto.




Coincidencia de luminosidad



arte de saber cantar



al pobre latido



que quiso su amor estrellar.




Llego su palpito



cubrió



su miedo al morir



se hizo paso



entre la oscuridad



de espejos mirando a su mar.




Y cuando llegó hacia su ola



la espuma empezó a llorar



y su cuerpo ya no era de sal



pues al haber sufrido su mal



fue quemado por las arenas



arrancado de sus venas



y justo cuando volvió a llorar



puso su nombre a la triste orilla



que a sus labios pudo dar.
 
Última edición:
Ritmatico y todo , que bueno SERGIO, un placer caer en tus letras, un abrazo fuerte
 
sergio Bermúdez;2674003 dijo:
Llegó encendida la vela,




donde los deseos eran como mariposas en cera,



para dejar marcada la huella de un beso,



que al derramar su carta de bienvenida presencia



consiguió que las huellas fueran de luces



y sus vuelos de sueños,



pues no pudo caer al secreto



y dejaba sus alas en verso,



durmiendo su cuerpo en lo eterno



cayendo su voz a mi encuentro.




Miradas entre los cuerpos



columnas de fuego



filas de deseos



haciéndose el cuerpo



viviendo las frases



que al corazón ha muerto.




Coincidencia de luminosidad



arte de saber cantar



al pobre latido



que quiso su amor estrellar.




Llego su palpito



cubrió



su miedo al morir



se hizo paso



entre la oscuridad



de espejos mirando a su mar.




Y cuando llegó hacia su ola



la espuma empezó a llorar



y su cuerpo ya no era de sal



pues al haber sufrido su mal



fue quemado por las arenas



arrancado de sus venas



y justo cuando volvió a llorar



puso su nombre a la triste orilla




que a sus labios pudo dar.



Tienes un estilo muy peculiar... algo así como un surrealismo pictórico. Un gusto leerte. Gracias por invitarme a pasar. Recibe mia abrazo, amigo poeta.
 

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