lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
Llueve en Birrambla,
gotas de nácar,
vidrios de plata.
Y empañan los cristales
con lágrimas calladas,
dejando un velo de cielo,
mar y playa.
Balcones se vuelcan
en ramales de tristeza
sobre el llanto de la plaza.
El aire preñado
de perfumes a yedra,
se funde en un beso
esculpiendo de humedades
la fuente de piedra.
Llueve en Birrambla...
llueve en Granada.