Llueve de tu boca palabras acarameladas
que envuelve la brisa otoñal
y traspasan los cristales de la ventana,
endulzan el ambiente de la habitación
donde una silueta desnuda goza en la cama
inhalando el aroma de menta y chocolate.
Llueve sonrisas de un sol ausente
que iluminan el amanecer de este Domingo gris,
e invita a recrear en la memoria
de la piel y de las manos
que escribieron versos apasionados
y hoy forman parte del decorado.
Explota sobre la espalda de ésta anhelante mujer
la tormenta extasiada de tu hombría
que la baña íntegra con la lluvia azulada
y ambos quedamos tendidos sobre estos versos
inhalando el aroma de chocolate, menta y sexo.
que envuelve la brisa otoñal
y traspasan los cristales de la ventana,
endulzan el ambiente de la habitación
donde una silueta desnuda goza en la cama
inhalando el aroma de menta y chocolate.
Llueve sonrisas de un sol ausente
que iluminan el amanecer de este Domingo gris,
e invita a recrear en la memoria
de la piel y de las manos
que escribieron versos apasionados
y hoy forman parte del decorado.
Explota sobre la espalda de ésta anhelante mujer
la tormenta extasiada de tu hombría
que la baña íntegra con la lluvia azulada
y ambos quedamos tendidos sobre estos versos
inhalando el aroma de chocolate, menta y sexo.
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