La Sexorcisto
Lluna V. L.
En algún lugar ella se despeña
entre Alicante y Torrevieja
cabras congeladas en la calleja
así que ni se despierta ni sueña.
Una larga playa llena de algas
grava para contar grano por grano
cuarzo que se escurre en la mano
las bellas poetisas son hidalgas.
No hay mas días ni llegan las noches
algunos esqueléticos rocines
del profundo plomizo mar omines
adargas, graznidos de alimoches.
Ribera salvaje, el aire rola,
dan vueltas blancos molinos de viento
agua que golpea contra cimiento
lanzas que se fugan con cualquier ola.
Montando verdes caballitos de mar
por el borde quijotescas figuras
espesa polvareda de llanuras
así todo esto ha de terminar.
entre Alicante y Torrevieja
cabras congeladas en la calleja
así que ni se despierta ni sueña.
Una larga playa llena de algas
grava para contar grano por grano
cuarzo que se escurre en la mano
las bellas poetisas son hidalgas.
No hay mas días ni llegan las noches
algunos esqueléticos rocines
del profundo plomizo mar omines
adargas, graznidos de alimoches.
Ribera salvaje, el aire rola,
dan vueltas blancos molinos de viento
agua que golpea contra cimiento
lanzas que se fugan con cualquier ola.
Montando verdes caballitos de mar
por el borde quijotescas figuras
espesa polvareda de llanuras
así todo esto ha de terminar.