Me siento sola,
como alguien que se quedó esperando
en una esquina olvidada de la ciudad.
He cerrado mi corazón
con promesas que me hice a mí misma.
Me juré no volver a amar,
como si el amor hubiera sido solo tuyo,
como si no quedara nada para nadie más.
De manera egoísta,
pero sincera,
sé que nadie sabrá jamás
lo que es ser cuidado por mí,
porque todo lo que tenía para dar
te lo entregué sin guardarme nada.
Puse mi corazón en tus manos,
esperando ternura,
y lo dejaste caer al suelo,
como quien rompe un vaso
sin preocuparse por los pedazos.
Te llevaste mi brillo,
mi risa de las mañanas,
mi tranquilidad al dormir.
No dejaste nada,
ni siquiera un adiós decente,
solo un silencio que todavía pesa.
Y aquí estoy,
cayendo sin freno
en una rutina sin salida.
No hay túnel,
no hay señales,
solo esta oscuridad
que se siente como un cuarto frío al que siempre regreso.
No hay herida más cruel
que la de un amor que no vuelve.
Mis sentimientos se esconden
en lo más hondo de mí,
allí donde solo yo puedo entrar,
donde nadie más llega,
donde nadie puede herirme otra vez.
Allí,
el eco de tu nombre aún suena,
no como poesía,
sino como un recuerdo necio
que se niega a borrarse.
-Dior
como alguien que se quedó esperando
en una esquina olvidada de la ciudad.
He cerrado mi corazón
con promesas que me hice a mí misma.
Me juré no volver a amar,
como si el amor hubiera sido solo tuyo,
como si no quedara nada para nadie más.
De manera egoísta,
pero sincera,
sé que nadie sabrá jamás
lo que es ser cuidado por mí,
porque todo lo que tenía para dar
te lo entregué sin guardarme nada.
Puse mi corazón en tus manos,
esperando ternura,
y lo dejaste caer al suelo,
como quien rompe un vaso
sin preocuparse por los pedazos.
Te llevaste mi brillo,
mi risa de las mañanas,
mi tranquilidad al dormir.
No dejaste nada,
ni siquiera un adiós decente,
solo un silencio que todavía pesa.
Y aquí estoy,
cayendo sin freno
en una rutina sin salida.
No hay túnel,
no hay señales,
solo esta oscuridad
que se siente como un cuarto frío al que siempre regreso.
No hay herida más cruel
que la de un amor que no vuelve.
Mis sentimientos se esconden
en lo más hondo de mí,
allí donde solo yo puedo entrar,
donde nadie más llega,
donde nadie puede herirme otra vez.
Allí,
el eco de tu nombre aún suena,
no como poesía,
sino como un recuerdo necio
que se niega a borrarse.
-Dior