I
No me corrijas los sueños
ni la forma de pensarte.
Si tomo Coca-cola
lo hago en tu nombre,
si beso la cicatriz
de tu ombligo
lo hago porque te amo.
La manera de quererte
no la he definido yo,
desde antes se correspondían
tu alma y la mía.
Tus ojos me han enamorado
antes de nacer a la luz,
allí bajo los párpados
de un lobario amanecer.
Me desconcierta esta forma
de pensarte y de igualarte
a los pechos de la noche,
de buscarte en los fluidos imberbes
que duermen en la nada,
poner comillas a tus palabras
que vuelan a mi pecho en bandadas.
Durante largas horas
parecen vivir en mi boca
tus besos de almendra;
te aseguro que te incorporas
a mis latidos
a esos que reflejan una caracola
de pie en tu oído.
Le digo a las callecitas
que algo
desconocido de mí
quiere alojarse en ti; cuarenta noches
y no me canso de succionar
los asombros marcados en tu piel.
Me supera la vigilia
de tus labios entreabiertos,
ese abrazo abrochado en un segundo
de dulzura
ese amor de calle
sin ninguna salida.
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Eban
Abril del 2021
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