jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
.
las noches para mí
ya no son largas:
un par de tragos bien cargados
unas cuantas viejas canciones de springsteen
la inevitable reflexión derivada de encontrarme escuchando por milésima vez
calles de filadelfia y chica de jersey
de que soy un patético boomer completamente desfasado
en todos los aspectos de la puta vida
luego a lo mejor surja un recuerdo sin fecha precisa
de muchas décadas atrás
tal vez un rostro de mujer cuyo nombre me elude
pero de la cual sospecho que en su día
laceró mi corazón
o algún lejano atardecer en una playa no identificada
donde quizás habré hecho planes
para lograr construir un fantástico futuro, una hermosa familia, un hogar maravilloso
que al final conducirían a todo lo contrario
de pronto un primer bostezo, un breve pestañazo
una ligera desazón asociada con la idea
de que tampoco esta vez seré capaz
de terminar la noche cogiendo con alguna pollita del tijuana
de que aun sin ser las nueve ya me tumba el sueño
y si ya es difícil que siquiera alcance
a sacarme la camisa, el pantalón y los zapatos
antes de caer desplomado como tronco en el colchón
ya ni digamos echar una meada y cepillarme los dientes
porque cuando menos acuerde ya me habré quedado jeta
.
las noches para mí
ya no son largas:
un par de tragos bien cargados
unas cuantas viejas canciones de springsteen
la inevitable reflexión derivada de encontrarme escuchando por milésima vez
calles de filadelfia y chica de jersey
de que soy un patético boomer completamente desfasado
en todos los aspectos de la puta vida
luego a lo mejor surja un recuerdo sin fecha precisa
de muchas décadas atrás
tal vez un rostro de mujer cuyo nombre me elude
pero de la cual sospecho que en su día
laceró mi corazón
o algún lejano atardecer en una playa no identificada
donde quizás habré hecho planes
para lograr construir un fantástico futuro, una hermosa familia, un hogar maravilloso
que al final conducirían a todo lo contrario
de pronto un primer bostezo, un breve pestañazo
una ligera desazón asociada con la idea
de que tampoco esta vez seré capaz
de terminar la noche cogiendo con alguna pollita del tijuana
de que aun sin ser las nueve ya me tumba el sueño
y si ya es difícil que siquiera alcance
a sacarme la camisa, el pantalón y los zapatos
antes de caer desplomado como tronco en el colchón
ya ni digamos echar una meada y cepillarme los dientes
porque cuando menos acuerde ya me habré quedado jeta
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