Jose Andrea Kastronovo
Poeta que considera el portal su segunda casa
En aquellos bellos ojos verdes,
había buscado otra vez su amor,
y encontré rechazo en los labios,
que ayer me juraron su amor.
Sin guardar un adiós;
sé que solo debo encontrar algún camino,
debo saber que sin habernos despedido,
ella, hace tiempo se fue, sin haberse ido.
Y escucho la voz que me susurra en el oído,
que ya es hora de marchar,
que desde hace mucho debí haberme ido,
que de su corazón ya no hay nada que esperar.
Cargaré con este infierno portátil,
que de mis demonios está repleto,
siento que vivir mi vida es tan inútil,
pero es mejor antes de morir completo.
Me dice aquella voz, que mire hacia el cielo,
me pide que continúe, que ya no mire atrás,
que escriba sobre el cadáver de mis sueños,
y que los bellos poemas siempre duelen más.
había buscado otra vez su amor,
y encontré rechazo en los labios,
que ayer me juraron su amor.
Sin guardar un adiós;
sé que solo debo encontrar algún camino,
debo saber que sin habernos despedido,
ella, hace tiempo se fue, sin haberse ido.
Y escucho la voz que me susurra en el oído,
que ya es hora de marchar,
que desde hace mucho debí haberme ido,
que de su corazón ya no hay nada que esperar.
Cargaré con este infierno portátil,
que de mis demonios está repleto,
siento que vivir mi vida es tan inútil,
pero es mejor antes de morir completo.
Me dice aquella voz, que mire hacia el cielo,
me pide que continúe, que ya no mire atrás,
que escriba sobre el cadáver de mis sueños,
y que los bellos poemas siempre duelen más.