LOS ESPONSALES IMPOSIBLES DE ICARO
(Con una coda en prosa buscando la solución)
(Publicado el 1 de mayo de 2018)
Como un rayo frío herido por un sueño o una canción
así me has transitado en noche inusitada
soy un caballo fiel que aparta las vísceras y los versos
que se oponen a tu paso hacia los pórfidos de mis ojos.
Rigurosa tu mirada de estrella o concubina
que espera a su infiel amante con la espada de la venganza
las murallas se estremecen en la madrugada incierta
y los himnos jubilosos rasgan los mármoles antiguos.
Se que una sola tumba nos espera con fondo de oro y pedrería
una sola tumba excavada a golpe de pétalos de gardenias
con manual de instrucciones que nos permita disfrutar
de una eternidad sin nubes ni licores hediondos.
Retumba en mi sueño inquieto el tambor de tu llegada
y se que pronto seré inquilino de tus deseos y mis goces
has extendido ante mí tu mejor colección de huesos
para que vaya royendo como un perro aquel que más me apetezca.
Ábranse los panteones de pórfidos con restos de flores secas
quiero que todos los cadáveres y sus huéspedes los gusanos
compartan estas horas de esperanza hasta la resurrección última
que tus lebreles anuncian ensuciando de ladridos los ecos de las zampoñas.
Pavimentos de espejos rotos, cielo raso con vestigios de manos blancas
y el tálamo sacrosanto en el que sólo inmolan adúlteros y sus consecuencias
queda expedito el camino hacia mí que he vigilado anunciando tu llegada
con gallardetes de manso vuelo y tus cabellos de ondulaciones doradas.
Cantan falaces los esbirros de cortes extrañas
cortan nuestros aires melódicos con sus gritos y cimitarras
todo se opone al deseo del encuentro tras la recóndita torre
de mi cuerpo con tus alas el Cancerbero rechaza el nacimiento de Ícaro.
CODA.
He de activar el antiguo hechizo que me enseñaron los dioses de la tarde para la consumación de los días y conseguir que me seas entregada por los hados me desvisto y mi cuerpo broncíneo rechaza con su dureza y su brillo los ásperos ladridos de los peces y las mariposas que han acudido al anunciado espectáculo he convocado a las lavas de los volcanes callados y extendido los telones con los brocados de estrellas las fuentes ya manan sangre de víctimas inmoladas bajo espasmos con los afrodisíacos cuernos de los últimos rinocerontes todo se ajusta al protocolo que se reservó a los héroes por mandato de los más prestigiosos organizadores de eventos para el fin de los tiempos todo trepida ya y Sansón consigue derribar las columnas de los templos y devorar los últimos minutos pasa un tren desvencijado haciendo tremolar los estandartes vencidos.
Ilus.: Igor Mitoraj
(Con una coda en prosa buscando la solución)
(Publicado el 1 de mayo de 2018)
Como un rayo frío herido por un sueño o una canción
así me has transitado en noche inusitada
soy un caballo fiel que aparta las vísceras y los versos
que se oponen a tu paso hacia los pórfidos de mis ojos.
Rigurosa tu mirada de estrella o concubina
que espera a su infiel amante con la espada de la venganza
las murallas se estremecen en la madrugada incierta
y los himnos jubilosos rasgan los mármoles antiguos.
Se que una sola tumba nos espera con fondo de oro y pedrería
una sola tumba excavada a golpe de pétalos de gardenias
con manual de instrucciones que nos permita disfrutar
de una eternidad sin nubes ni licores hediondos.
Retumba en mi sueño inquieto el tambor de tu llegada
y se que pronto seré inquilino de tus deseos y mis goces
has extendido ante mí tu mejor colección de huesos
para que vaya royendo como un perro aquel que más me apetezca.
Ábranse los panteones de pórfidos con restos de flores secas
quiero que todos los cadáveres y sus huéspedes los gusanos
compartan estas horas de esperanza hasta la resurrección última
que tus lebreles anuncian ensuciando de ladridos los ecos de las zampoñas.
Pavimentos de espejos rotos, cielo raso con vestigios de manos blancas
y el tálamo sacrosanto en el que sólo inmolan adúlteros y sus consecuencias
queda expedito el camino hacia mí que he vigilado anunciando tu llegada
con gallardetes de manso vuelo y tus cabellos de ondulaciones doradas.
Cantan falaces los esbirros de cortes extrañas
cortan nuestros aires melódicos con sus gritos y cimitarras
todo se opone al deseo del encuentro tras la recóndita torre
de mi cuerpo con tus alas el Cancerbero rechaza el nacimiento de Ícaro.
CODA.
He de activar el antiguo hechizo que me enseñaron los dioses de la tarde para la consumación de los días y conseguir que me seas entregada por los hados me desvisto y mi cuerpo broncíneo rechaza con su dureza y su brillo los ásperos ladridos de los peces y las mariposas que han acudido al anunciado espectáculo he convocado a las lavas de los volcanes callados y extendido los telones con los brocados de estrellas las fuentes ya manan sangre de víctimas inmoladas bajo espasmos con los afrodisíacos cuernos de los últimos rinocerontes todo se ajusta al protocolo que se reservó a los héroes por mandato de los más prestigiosos organizadores de eventos para el fin de los tiempos todo trepida ya y Sansón consigue derribar las columnas de los templos y devorar los últimos minutos pasa un tren desvencijado haciendo tremolar los estandartes vencidos.
Ilus.: Igor Mitoraj
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