charlie ía
tru váyolens
los paisajes más hermosos del infierno (para seguir con los poemas de trenes)
me enternece su inocencia
su incapacidad de ver al demonio en mí
como lo vería con claridad
cualquiera que se acercara
a tres pasos
del abismo
a observar cómo arden las playlists
una tras otra, antes del amanecer.
salgo con una chavala de veinte:
hoy conversamos acerca
de los diferentes trenes que podían existir paralelamente
recorriendo las islas del mundo,
muchos de los cuales yo había abordado antes
para nunca más volver a este planeta de mierda.
ella desconocía el mecanismo
que hace funcionar
a la energía que todo lo traga,
ni tampoco entendía
que una conversación indecente
se desliza con suavidad
bajo la tela
del horizonte de eventos,
por más que te resistás…
ahora bien, es cierto:
siempre me jacté de que la edad
me valía verga
de que prefería
a aquellas que me ayudaran a alcanzar
el orgasmo de una conversación decente
e inesperada como la sangre,
que brota con generosidad de la herida
como la que se sostiene con una tipa divorciada
de mediana edad entre collares
con tacones de aguja y medias negras
asegurándome la salvación.
salgo con una chavala de veinte:
me vale verga que no use tacones de aguja
y que no se llame
raquel saint cross -
fuimos al mercado
le compré unas sandalias tuanis de cuero auténtico
para caminar conmigo sobre la obsidiana
nos sentamos uno al lado del otro
justo a la orilla del filo
en el cerro
de cuero auténtico
y entonces pensé
en lo bonito que sería ir en tren
atravesando los paisajes más hermosos
de este abismo infernal.
23.
me enternece su inocencia
su incapacidad de ver al demonio en mí
como lo vería con claridad
cualquiera que se acercara
a tres pasos
del abismo
a observar cómo arden las playlists
una tras otra, antes del amanecer.
salgo con una chavala de veinte:
hoy conversamos acerca
de los diferentes trenes que podían existir paralelamente
recorriendo las islas del mundo,
muchos de los cuales yo había abordado antes
para nunca más volver a este planeta de mierda.
ella desconocía el mecanismo
que hace funcionar
a la energía que todo lo traga,
ni tampoco entendía
que una conversación indecente
se desliza con suavidad
bajo la tela
del horizonte de eventos,
por más que te resistás…
ahora bien, es cierto:
siempre me jacté de que la edad
me valía verga
- un eufemismo, vamos-
de que prefería
a aquellas que me ayudaran a alcanzar
el orgasmo de una conversación decente
yes, decente, u read well
que brota con generosidad de la herida
como la que se sostiene con una tipa divorciada
de mediana edad entre collares
con tacones de aguja y medias negras
asegurándome la salvación.
salgo con una chavala de veinte:
me vale verga que no use tacones de aguja
y que no se llame
raquel saint cross -
fuimos al mercado
le compré unas sandalias tuanis de cuero auténtico
para caminar conmigo sobre la obsidiana
nos sentamos uno al lado del otro
justo a la orilla del filo
en el cerro
de cuero auténtico
y entonces pensé
en lo bonito que sería ir en tren
atravesando los paisajes más hermosos
de este abismo infernal.
23.
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