La Sexorcisto
Lluna V. L.
Me gusta vacilar a los punks de mi barrio
cuando paso por la esquina en la que están
siempre fumando y bebiendo litronas,
les digo, guiñándoles un ojo:
"Yo era pank, penk, pink, ponk, punk"
Saben que se lo digo en broma, ya me conocen de sobra.
No son malos chicos, de verdad.
Son bastante jóvenes y llevan con orgullo sus crestas de colores,
visten con chaquetas llenas de remaches y collares de pinchos,
su porte desaliñado y tan caótico
a mi me hace parecer que son muy guapos,
a algunos de ellos los han echado de su casas
se buscan la vida como pueden,
la anarquía es su sino
pero a pesar de todo permanecen unidos,
ahí están apoyados en la pared
con sus botas negras de punta de acero
hablando de utopías y rebelión,
quizás yo los pueda observar hasta desde un punto
de vista romántico porque el mundo es una mierda,
un vehículo de policía nacional pasa cerca,
uno de los chicos les hace una peineta con el dedo,
la sirena se enciende y es la hora de salir corriendo.
cuando paso por la esquina en la que están
siempre fumando y bebiendo litronas,
les digo, guiñándoles un ojo:
"Yo era pank, penk, pink, ponk, punk"
Saben que se lo digo en broma, ya me conocen de sobra.
No son malos chicos, de verdad.
Son bastante jóvenes y llevan con orgullo sus crestas de colores,
visten con chaquetas llenas de remaches y collares de pinchos,
su porte desaliñado y tan caótico
a mi me hace parecer que son muy guapos,
a algunos de ellos los han echado de su casas
se buscan la vida como pueden,
la anarquía es su sino
pero a pesar de todo permanecen unidos,
ahí están apoyados en la pared
con sus botas negras de punta de acero
hablando de utopías y rebelión,
quizás yo los pueda observar hasta desde un punto
de vista romántico porque el mundo es una mierda,
un vehículo de policía nacional pasa cerca,
uno de los chicos les hace una peineta con el dedo,
la sirena se enciende y es la hora de salir corriendo.