Cris Cam
Poeta adicto al portal
Luna de siesta
Hay una luna durmiendo la siesta,
no la despiertes, cuidado con la lluvia,
Salir al viento para escaparme de tus costillas.
Bailar como monigote para disimular mi muerte.
Pero esa luna duerme la siesta.
La quiero abrazar, tan lejana.
¿Por qué ella me ilumina,
y yo me hago piedra?
Sentir su sonido de meteoro,
en una articulación de vagina ardida,
casi como robarme la espalda,
cruzado de apropiaciones indebidas.
Ella no tiene medias,
pero miles de soles la alumbran,
rompen las órbitas para encontrarla.
Lástima que yo sea piedra de otros eones.
Me acompaña bajo la niebla,
me invade los sueños,
me divide los días,
me estalla en los ojos.
¡Ay!, que esa luna duerme,
un sol la ha gravitado,
y la arrastra a su universo,
le sopla los mares,
y le eclosiona magma.
Y yo piedra me congelaré de tiempo.
Hay una luna durmiendo la siesta,
no la despiertes, cuidado con la lluvia,
Salir al viento para escaparme de tus costillas.
Bailar como monigote para disimular mi muerte.
Pero esa luna duerme la siesta.
La quiero abrazar, tan lejana.
¿Por qué ella me ilumina,
y yo me hago piedra?
Sentir su sonido de meteoro,
en una articulación de vagina ardida,
casi como robarme la espalda,
cruzado de apropiaciones indebidas.
Ella no tiene medias,
pero miles de soles la alumbran,
rompen las órbitas para encontrarla.
Lástima que yo sea piedra de otros eones.
Me acompaña bajo la niebla,
me invade los sueños,
me divide los días,
me estalla en los ojos.
¡Ay!, que esa luna duerme,
un sol la ha gravitado,
y la arrastra a su universo,
le sopla los mares,
y le eclosiona magma.
Y yo piedra me congelaré de tiempo.