Manuel Avilés Mora
Pluma libre
Miro mis manos fuertes por golpeadas
y acallo los gritos recién nacidos
de una boca casi desdentada de palabras,
que trata de simular el llanto de un alma
que perdió la mano de la vida.
¿Qué significan las letras que dejo en fuentes
casi secas de toda agua donde poder ahogar
esos años que casi todos perdemos?
Miro mis manos duras y comprendo...
Entiendo que la carne del martillo,
aplasta siempre las manos del atrevido
maestro de lo inútil.
El tiempo es la supuesta medida de la vida,
y es ella, la supuesta razón que mueve al destino,
a modelar la mano y el alma
de quien un día sube y sube sin saber a donde,
ignorando que la cima no tiene escaleras de bajada.
Todo es una caída...
Ya las manos, rígidas por tanta lucha,
se vuelven mantequilla al simple contacto
de todo lo que te recuerda que sigues vivo.
y acallo los gritos recién nacidos
de una boca casi desdentada de palabras,
que trata de simular el llanto de un alma
que perdió la mano de la vida.
¿Qué significan las letras que dejo en fuentes
casi secas de toda agua donde poder ahogar
esos años que casi todos perdemos?
Miro mis manos duras y comprendo...
Entiendo que la carne del martillo,
aplasta siempre las manos del atrevido
maestro de lo inútil.
El tiempo es la supuesta medida de la vida,
y es ella, la supuesta razón que mueve al destino,
a modelar la mano y el alma
de quien un día sube y sube sin saber a donde,
ignorando que la cima no tiene escaleras de bajada.
Todo es una caída...
Ya las manos, rígidas por tanta lucha,
se vuelven mantequilla al simple contacto
de todo lo que te recuerda que sigues vivo.