esthergranados
Poeta adicto al portal
Las musas nunca vienen cuando las llamo. Me las imagino ahí, tumbadas en la cama somnolientas y perezosas, burlándose de mi impaciencia, juguetonas y risueñas. Yo, a pesar de saber que me toman el pelo, sigo invocándolas por si acaso, pero no responden a ningún estímulo: cambio de sitio, cojo otro bolígrafo, me pongo música, la quito, me levanto, me siento, miro por la ventana, me voy a la cocina, pico algo, me refresco, reviso mis papeles... Pero ellas siguen con sus juegos, divertidas, desoyendo mis ruegos y burlándose de mi impaciencia.