Malecón de mis días

frank_calle

Poeta que considera el portal su segunda casa
Larga vereda que a las aguas mira,
por ella transitan los caminantes sin destino.
Las aguas te atacan cada día,
no importa si hay sol
o si una prostituta ocasional
busca un ocasional caminante
(fortuito, casual, accidental o aleatorio)
para ganar el pan de cada día.


Paseo preferido de los amantes,
sobre su fastuoso muro que delimita
mar y tierra,
poetas y pescadores soñadores
completan su faena cada día.


Muchas veces
tu perímetro ha sido poca aventura,
para saciar mis distancias infinitas,
llenas de vacío en las noches de insomnio;
llenas de angustia en los días sombrios.


Pero ahora llueve,
y tu camino de cemento se llena de ausencias,
y solo las olas y el viento hacen eco
al silencio de la madrugada fría.
Más pronto amanecerá,
y en tu larga vereda que a las aguas mira,
nuevos caminantes sin destino
se encontrarán con prostitutas ocasionales,
mientras poetas y pescadores soñadores
completan su faena de cada día.


Frank Calle (25/ene/2019)
 
Si lourdes, tienes razón hay una melancolía que brota o por lo menos se siente.
El malecón de La Habana es bello, al menos, para los habaneros y cubanos en general, porque esta ciudad ya es de todos, menos de los que nacimos aquí. En mi caso, ya son 70 años, y es lógico suponer que la vida me ha dado buenas y regulares. Tanto en unas,como en otras, siempre he tenido en mi más cercano mar, un refugio necesario. En realidad soy persona fuerte, por necesidad, y siendo el mayor (primogénito como se dice) entre hermanos y primos, muchas veces he tenido que dar la cara a los problemas de familia. Pero no por eso he renunciado a mi naturaleza, nostálgica y poética de nacimiento.

Hoy el malecón es un lugar por el que transitan muchos visitantes, para no llamarles simplemente turistas, porque acá viajan muchas personas, y no necesariamente por razones de turismo.

A partir de la década de los 60, por todos los conflictos políticos, etc. la mobilidad en la bahía fue fundamentalmente de mercantes y algunos buques petroleros, pero nada turismo, porque de hecho la ciudad no estaba en función de esa fuente de ingresos. Por suerte para muchos, en la última década, tras adquirir la Habana valores patrimoniales rescatados casi de su desaparición, se ha incrementado la entrada de cruceros y otras vías de acceso al país, cargados de turistas. Y como la bahía es de bolsa, con una entrada estrecha, que no es superior a 300 metros, el espectáculo es interesante para muchas personas, que transitan por el malecón, cuando el tiempo está apacible, y resulta impresionante que un crucero te acompañe por algún tiempo, a menos de 100 metros de distancia.

Esa es la fuente de inspiración para escribir sobre el malecón de mis días. De un modo u otro, transito por su avenida y aceras casi a diario, y cuando se me hace necesario lo camino y me siento en alguna parte de su extenso muro, a escuchar el sonido de las olas cuando chocan contra los arrecifes.

Claro que no todo es color de rosas, porque el lugar es propicio para la presencia de males sociales que en estos tiempos los hay en muchos países, y más en zonas de florecimiento turístico. Pero simplemente esa parte de la historia no cabe en mi visión de el malecón de mis días. Trato de ser poeta, no investigador social. Si como poeta decido abordar problemas sociales, eso también tiene su lenguaje y su metáfora propia.

Gracias por tu interés en el poema.

Un abrazo,

Frank
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Larga vereda que a las aguas mira,
por ella transitan los caminantes sin destino.
Las aguas te atacan cada día,
no importa si hay sol
o si una prostituta ocasional
busca un ocasional caminante
(fortuito, casual, accidental o aleatorio)
para ganar el pan de cada día.


Paseo preferido de los amantes,
sobre su fastuoso muro que delimita
mar y tierra,
poetas y pescadores soñadores
completan su faena cada día.


Muchas veces
tu perímetro ha sido poca aventura,
para saciar mis distancias infinitas,
llenas de vacío en las noches de insomnio;
llenas de angustia en los días sombrios.


Pero ahora llueve,
y tu camino de cemento se llena de ausencias,
y solo las olas y el viento hacen eco
al silencio de la madrugada fría.
Más pronto amanecerá,
y en tu larga vereda que a las aguas mira,
nuevos caminantes sin destino
se encontrarán con prostitutas ocasionales,
mientras poetas y pescadores soñadores
completan su faena de cada día.


Frank Calle (25/ene/2019)

Mirada nostálgica a ese mar que tanto acompañó en la infancia y en la vida entera. Un balcón para una bella ciudad sin dudas.

Saludos Frank y gracias por dejar este pedacito de la Habana en nuestro foro urbano.

Palmira
 
Gracias Uqbar, para mi es soñar despierto cuando escribo, asi que agradezco mucho cuando personas amantes de la poesía se interesan en estos poemas.

Muy agradecido,

Frank
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