Juan Blanco
Poeta recién llegado
La húmeda caricia de los ojos del lagarto,
alimentando nubes como relojes muertos,
mientras bocas redondas de miedo y de silencio
levantan muros sin que nadie se entere.
Los ojos supuran imágenes de agua
que inundan la llanura y van apaciguando
el fuego que avanza purificando el sueño,
llenando la certeza de insectos aterrados
que gimen como chispas veloces y metálicas.
Oración que amanece triste como una charca,
antes de consumirse en barro y en ceniza.
alimentando nubes como relojes muertos,
mientras bocas redondas de miedo y de silencio
levantan muros sin que nadie se entere.
Los ojos supuran imágenes de agua
que inundan la llanura y van apaciguando
el fuego que avanza purificando el sueño,
llenando la certeza de insectos aterrados
que gimen como chispas veloces y metálicas.
Oración que amanece triste como una charca,
antes de consumirse en barro y en ceniza.