Rosa Reeder
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cierra los ojos. No para escapar, sino para mirar hacia adentro. Allí donde el nombre que te dieron se desvanece, donde la voz que repite "yo" se vuelve eco de algo mucho más antiguo.
Respira hondo, como si el aire fuese oración. No pidas, no esperes. Solo agradece por estar consciente de que existes.
Luego, deja caer el peso del ego como quien suelta una vestidura vieja. Deja de luchar por tener razón, por sobresalir, por ser recordado. La eternidad no necesita testigos.
Escucha el silencio. Ese silencio lleno de todo, donde la mente calla y el alma susurra. Aprende a vivir en ese espacio sin tiempo, donde el instante es completo y el deseo no interrumpe.
Renuncia a la ilusión de control. Permite que la vida fluya a través de ti como río, no como posesión. Sé canal, no recipiente. Sé presencia, no personaje.
Y cuando ya no te reconozcas en la máscara del mundo, cuando te sientas parte de la brisa, de la luz, del latido invisible que une a todos los seres, entonces sabrás que has dejado de ser humano…
…para volver a ser alma.
Rosa Maria Reeder
Derechos Reservados
Respira hondo, como si el aire fuese oración. No pidas, no esperes. Solo agradece por estar consciente de que existes.
Luego, deja caer el peso del ego como quien suelta una vestidura vieja. Deja de luchar por tener razón, por sobresalir, por ser recordado. La eternidad no necesita testigos.
Escucha el silencio. Ese silencio lleno de todo, donde la mente calla y el alma susurra. Aprende a vivir en ese espacio sin tiempo, donde el instante es completo y el deseo no interrumpe.
Renuncia a la ilusión de control. Permite que la vida fluya a través de ti como río, no como posesión. Sé canal, no recipiente. Sé presencia, no personaje.
Y cuando ya no te reconozcas en la máscara del mundo, cuando te sientas parte de la brisa, de la luz, del latido invisible que une a todos los seres, entonces sabrás que has dejado de ser humano…
…para volver a ser alma.
Rosa Maria Reeder
Derechos Reservados