Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Con mapas en la espalda
y arena en los bolsillos
un cuerpo deja al aire
la insólita manera
de conocer sus límites.
Los dedos razonables
muy duchos en batallas
desempolvan las hojas
algo olvidadizas,
de esos verdes hambrientos.
Las cascadas y las fuentes
valientes al vacío,
devuelven al agua
sus colores más viejos.
Todo cuanto cae
tiene un color que lo atraviesa
en ese lugar donde el dolor
abre la puerta como un rayo
y deja dos mitades que al unirse
completan, la mirada penetrante
de esos cinco sentidos.
Ese silencio
que a veces lleva letras,
suena
como el tañer de una campana
en unos labios al cerrarse;
la parte más veraz
del loco sacrificio,
la sangre que se extrae
de aquello que se quema,
la vida que rebosa
en cualquier pozo
aunque vacío,
el eco
que repite incansable
el golpe de las piedras,
la arena acumulada
en los bolsillos,
el aire que dibuja
mapas en tu pecho.