María

Alberto de la Morabia

Poeta recién llegado
Una mañana fría, entre hojas muertas,
Recogí un pajarito, apenas un esbozo,
De vida palpitante, que asustado o curioso,
No pretendió escapar, no tenía fuerza.

Confieso que a mi intención primera,
Sucedió el vano deseo de retenerlo,
Abrió las alas, no pude detenerlo,
Y desapareció fugaz por la alameda.

De nuevo solo, mirando cómo se iba,
Sumé cuánto le di y me había dado,
Salí ganando, voló desde un tejado,
Arriba, más arriba, más arriba…
 
Una mañana fría, entre hojas muertas,
Recogí un pajarito, apenas un esbozo,
De vida palpitante, que asustado o curioso,
No pretendió escapar, no tenía fuerza.

Confieso que a mi intención primera,
Sucedió el vano deseo de retenerlo,
Abrió las alas, no pude detenerlo,
Y desapareció fugaz por la alameda.

De nuevo solo, mirando cómo se iba,
Sumé cuánto le di y me había dado,
Salí ganando, voló desde un tejado,
Arriba, más arriba, más arriba…


Me han gustado las imágenes y la suavidad de la descripción. La libertar es una buena base para el amor.

He movido el poema de foro porque lo habías ubicado en poesía urbana.

Saludos,

Palmira
 
Un día casi de invierno que salí a caminar se paró una parvada de pajarillos, de manera automática tomé una piedra y la lancé a un arbusto lleno de pájaros. Sucedió que le pegué a uno, yo no pensaba, lo tomé en mis manos, tenía sangre, me miró mientras palpitaba asustado. Corrí a mi casa, le puse una pomada, no sabía que hacer, lo dejé ahí. Al día siguiente fui y le salían hormigas por los ojos. Lloré y siempre que llore estará ese pájaro ahí. Lo siento.
 
Una mañana fría, entre hojas muertas,
Recogí un pajarito, apenas un esbozo,
De vida palpitante, que asustado o curioso,
No pretendió escapar, no tenía fuerza.

Confieso que a mi intención primera,
Sucedió el vano deseo de retenerlo,
Abrió las alas, no pude detenerlo,
Y desapareció fugaz por la alameda.

De nuevo solo, mirando cómo se iba,
Sumé cuánto le di y me había dado,
Salí ganando, voló desde un tejado,
Arriba, más arriba, más arriba…
Hablar de la libertad y hacerla como soporte del
mejor amor. una bella obra que se hace danza
expandida de sentimientos sinceros.
bellissimo. luzyabsenta
 
Es que la libertad, como el amor, es cosa de dos. O más.
Me parece, Arkh, que el problema no es equivocarse, sino ser incapaz de aprender. Por que "la juventud pasa, la inmadurez se supera, la ignorancia se cura con educación y la embriaguez con sobriedad, pero la estupidez, no. La estupidez es para siempre". En tu infierno hay un pájaro con hormigas en lo ojos; en el mío, otras imágenes no menos terribles. No lo olvides.

Gracias por vuestros comentarios.
 
Una mañana fría, entre hojas muertas,
Recogí un pajarito, apenas un esbozo,
De vida palpitante, que asustado o curioso,
No pretendió escapar, no tenía fuerza.

Confieso que a mi intención primera,
Sucedió el vano deseo de retenerlo,
Abrió las alas, no pude detenerlo,
Y desapareció fugaz por la alameda.

De nuevo solo, mirando cómo se iba,
Sumé cuánto le di y me había dado,
Salí ganando, voló desde un tejado,
Arriba, más arriba, más arriba…
Que bello y que bonito lo has escrito, gran metáfora que interpreto como un canto a libertad que siempre debería proporcionar el amor. Un abrazo amigo Alberto. Paco.
 

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