Alberto de la Morabia
Poeta recién llegado
Una mañana fría, entre hojas muertas,
Recogí un pajarito, apenas un esbozo,
De vida palpitante, que asustado o curioso,
No pretendió escapar, no tenía fuerza.
Confieso que a mi intención primera,
Sucedió el vano deseo de retenerlo,
Abrió las alas, no pude detenerlo,
Y desapareció fugaz por la alameda.
De nuevo solo, mirando cómo se iba,
Sumé cuánto le di y me había dado,
Salí ganando, voló desde un tejado,
Arriba, más arriba, más arriba…
Recogí un pajarito, apenas un esbozo,
De vida palpitante, que asustado o curioso,
No pretendió escapar, no tenía fuerza.
Confieso que a mi intención primera,
Sucedió el vano deseo de retenerlo,
Abrió las alas, no pude detenerlo,
Y desapareció fugaz por la alameda.
De nuevo solo, mirando cómo se iba,
Sumé cuánto le di y me había dado,
Salí ganando, voló desde un tejado,
Arriba, más arriba, más arriba…