El regreso de Alfonsina
Poeta que considera el portal su segunda casa
Madre
Bebo el néctar de tu seno cada día,
es la noche menos noche si te tengo,
un cordón imaginario trazaría
libre y blanco; a tu vientre voy y vengo.
Yo te mimo procurando no perderte,
tú me velas con magnético cuidado;
en un círculo de bien, amor y suerte,
mi otra misma, el universo conectado.
Donde vaya siempre estás; es el camino
menos duda, sed sin sed, razón de andares,
a mi lengua das respuesta y el destino
se convierte en un alud que mueve mares.
Digo madre, y al llenárseme la luna
en mi boca no hay palabras más que una.
Última edición: