Maternidad VII

El regreso de Alfonsina

Poeta que considera el portal su segunda casa


Madre


Bebo el néctar de tu seno cada día,
es la noche menos noche si te tengo,
un cordón imaginario trazaría
libre y blanco; a tu vientre voy y vengo.

Yo te mimo procurando no perderte,
tú me velas con magnético cuidado;
en un círculo de bien, amor y suerte,
mi otra misma, el universo conectado.

Donde vaya siempre estás; es el camino
menos duda, sed sin sed, razón de andares,
a mi lengua das respuesta y el destino
se convierte en un alud que mueve mares.

Digo
madre, y al llenárseme la luna
en mi boca no hay palabras más que una.


 
Última edición:

Madre


Bebo el néctar de tu seno cada día,
es la noche menos noche si te tengo,
un cordón imaginario trazaría
libre y blanco; a tu vientre voy y vengo.

Yo te mimo procurando no perderte,
tú me velas con magnético cuidado,
una y otra, el universo conectado
en un círculo de bien, amor y suerte.

Donde vaya siempre estás; es el camino
menos duda, sed sin sed, razón de andares,
a mi lengua das respuesta y el destino
se convierte en un alud que mueve mares.

Digo
madre, y al llenárseme la luna
en mi boca no hay palabras más que una.


Una madre es un universo y cada hijo una nueva estrella. Un beso, Eva.
 

Madre


Bebo el néctar de tu seno cada día,
es la noche menos noche si te tengo,
un cordón imaginario trazaría
libre y blanco; a tu vientre voy y vengo.

Yo te mimo procurando no perderte,
tú me velas con magnético cuidado;
en un círculo de bien, amor y suerte,
mi otra misma, el universo conectado.

Donde vaya siempre estás; es el camino
menos duda, sed sin sed, razón de andares,
a mi lengua das respuesta y el destino
se convierte en un alud que mueve mares.

Digo
madre, y al llenárseme la luna
en mi boca no hay palabras más que una.


Maravilla de soneto que alude a la conexión del hijo con la madre indispensable para él. Un gran gusto leerte.
 
Sí, Sergio, me puse filosófica y cósmica:)
Un beso,
Eva
Querida Eva , como siempre, vuelas alto, un poema magnífico, y emotivo, qué hermoso que un hijo nos deje en la mesilla de noche algo así.

Bebo el néctar de tu seno cada día,
es la noche menos noche si te tengo,
un cordón imaginario trazaría
libre y blanco; a tu vientre voy y vengo.

Me ha gustado mucho el primer cuarteto y ese remate final.

Digo
madre, y al llenárseme la luna
en mi boca no hay palabras más que una.


Felicitaciones y un enorme abrazo, con todo cariño
Isabel
 
Querida Eva , como siempre, vuelas alto, un poema magnífico, y emotivo, qué hermoso que un hijo nos deje en la mesilla de noche algo así.

Bebo el néctar de tu seno cada día,
es la noche menos noche si te tengo,
un cordón imaginario trazaría
libre y blanco; a tu vientre voy y vengo.

Me ha gustado mucho el primer cuarteto y ese remate final.

Digo
madre, y al llenárseme la luna
en mi boca no hay palabras más que una.

Felicitaciones y un enorme abrazo, con todo cariño
Isabel
Me alegra de que coincidamos, Isabel, para mí también esos son los preferidos, creo que con ellos quedaría dicho, al menos lo que yo quería decir...Madre-luna e hija/o, una conexión directa pero libre, tan real como mágica.
Me imaginaba esos paseos que se dan cuando hay luna, cuando ajenos sabemos que está y al mirarla ahí la tenemos, cada vez en un lugar pero siempre presente.
Muchas gracias por tus palabras, por tu compañía. Un abrazo fuerte, Isabel.
Eva
 

Madre


Bebo el néctar de tu seno cada día,
es la noche menos noche si te tengo,
un cordón imaginario trazaría
libre y blanco; a tu vientre voy y vengo.

Yo te mimo procurando no perderte,
tú me velas con magnético cuidado;
en un círculo de bien, amor y suerte,
mi otra misma, el universo conectado.

Donde vaya siempre estás; es el camino
menos duda, sed sin sed, razón de andares,
a mi lengua das respuesta y el destino
se convierte en un alud que mueve mares.

Digo
madre, y al llenárseme la luna
en mi boca no hay palabras más que una.



Excelente soneto sakhesperiano dodecasílabo enmarcando un sentido lazo que une a madre e hij@ en todo momento, exquisito desarrollo para el tema de la maternidad.

u_3bb5cefe_zpsjmi06gx6.gif
 

Madre


Bebo el néctar de tu seno cada día,
es la noche menos noche si te tengo,
un cordón imaginario trazaría
libre y blanco; a tu vientre voy y vengo.

Yo te mimo procurando no perderte,
tú me velas con magnético cuidado;
en un círculo de bien, amor y suerte,
mi otra misma, el universo conectado.

Donde vaya siempre estás; es el camino
menos duda, sed sin sed, razón de andares,
a mi lengua das respuesta y el destino
se convierte en un alud que mueve mares.

Digo
madre, y al llenárseme la luna
en mi boca no hay palabras más que una.


Felicitaciones, Eva, qué delicia de soneto, qué versos tan hermosos, y el caso es que no exageras ni un ápice, no puede ser más cierto lo que dices.
Cada vez que lo leo se me ponen los pelos de punta, ¡qué cosas! :)
Mis abrazos y un emocionado abrazo.
Javier
 
Felicitaciones, Eva, qué delicia de soneto, qué versos tan hermosos, y el caso es que no exageras ni un ápice, no puede ser más cierto lo que dices.
Cada vez que lo leo se me ponen los pelos de punta, ¡qué cosas! :)
Mis abrazos y un emocionado abrazo.
Javier
Pues no sabes lo que me alegra leer tu comentario, Javier, ¿qué te puedo decir? Que muchas gracias por tu cercanía y generosidad y que te mando otro abrazo fuerte y agradecido.
Eva
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba