Macalopez
Poeta adicto al portal
Me encanta
Y en esa palabra...
Me encanta,
Me encanta,
Me encantas.
Dueño de mi vida y de mi alma .
Tú boca en mi cara tú mano en mi gracia
Vente conmigo a sonreír en la plaza
A engalanar nuestras almas
Con los susurros de plata
Tus sienes ya canas
mis ojos de lágrimas.
Si Dios me lo permite
Pararé sin pesarte nada
Sobre las yemas de tus palmas.
Presente enfrente tuya
Callada como llama.
Comparsita tú mirada
Que con la mía baila.
Tanto te he querido
Que me olvido de mis alas
Para quedarme aquí contigo
Transparente sin tu olvido
Que tonto que yo te quiera
Sin darme tú ningún motivo.
Desde tus celestes ojos
Todos mis poemas han sido tuyos
Todo verdad, todo cierto,
Que tonto que yo te quiera
Sin darme tú tu mejor motivo.
Tan solo los dos sabemos
Que volábamos como niños
Me cogiste de la mano
Y yo me quedo como un río
En tu risa cantarina
En tu alma sin postigos
Bebería dos veces agua
Por quedarme en tu abrigo
Andaríamos alma mía
Hasta el fondo del motivo.
Te amaré aunque tenga frío.
Con el corazón en llamas
Ya me sobran los motivos.
Que tontuna que aún te ame
Que pequeña sin sentido.
La sonrisa en mi cara
El amor rozó sin ruido
Ya ni me planteo
El porqué de lo ocurrido.
Golondrinas en los nidos
Campanario amanecido
Brillan los angelotes
Sobre tu amor y el mío.
Mis alas se despliegan
Vuelan al aura celeste
Preguntan a los arcángeles
Y a la gente de siempre.
Con la cara sonrosada
Nadie sabe lo que tiene
Hay dos puertas cerradas
Con un picaporte de nieve.
Sin tocar, entro.
Soy un gigante entre las huestes
Mi motivo, hoy lo sé
Y se derritió la nieve.
Aguadulce, 5 mayo 2025
Y en esa palabra...
Me encanta,
Me encanta,
Me encantas.
Dueño de mi vida y de mi alma .
Tú boca en mi cara tú mano en mi gracia
Vente conmigo a sonreír en la plaza
A engalanar nuestras almas
Con los susurros de plata
Tus sienes ya canas
mis ojos de lágrimas.
Si Dios me lo permite
Pararé sin pesarte nada
Sobre las yemas de tus palmas.
Presente enfrente tuya
Callada como llama.
Comparsita tú mirada
Que con la mía baila.
Tanto te he querido
Que me olvido de mis alas
Para quedarme aquí contigo
Transparente sin tu olvido
Que tonto que yo te quiera
Sin darme tú ningún motivo.
Desde tus celestes ojos
Todos mis poemas han sido tuyos
Todo verdad, todo cierto,
Que tonto que yo te quiera
Sin darme tú tu mejor motivo.
Tan solo los dos sabemos
Que volábamos como niños
Me cogiste de la mano
Y yo me quedo como un río
En tu risa cantarina
En tu alma sin postigos
Bebería dos veces agua
Por quedarme en tu abrigo
Andaríamos alma mía
Hasta el fondo del motivo.
Te amaré aunque tenga frío.
Con el corazón en llamas
Ya me sobran los motivos.
Que tontuna que aún te ame
Que pequeña sin sentido.
La sonrisa en mi cara
El amor rozó sin ruido
Ya ni me planteo
El porqué de lo ocurrido.
Golondrinas en los nidos
Campanario amanecido
Brillan los angelotes
Sobre tu amor y el mío.
Mis alas se despliegan
Vuelan al aura celeste
Preguntan a los arcángeles
Y a la gente de siempre.
Con la cara sonrosada
Nadie sabe lo que tiene
Hay dos puertas cerradas
Con un picaporte de nieve.
Sin tocar, entro.
Soy un gigante entre las huestes
Mi motivo, hoy lo sé
Y se derritió la nieve.
Aguadulce, 5 mayo 2025
Última edición: