Me parecías un árbol que nunca supe dibujar

penabad57

Poeta veterano en el portal
En el devenir cósmico vuelan los pájaros de la especie
con su alud de carne.

La roja semilla es un árbol que trepa desde el flujo
hasta el misterio de los tejidos;
y crece el magma del tiempo
-se solidifica-
tu perfil humano germina,
recibe la lluvia de los minutos,
absorbe en su tallo la raíz de la vida,
educan tu savia con mimbres de historia.

Eres un ser móvil,
un pensamiento de donde brotan ramas,
tu identidad son las líneas del espejo,
la voz de la sangre,
el círculo en que se confunden dios y la nada.

Sigues los juegos porque hay alegría en tus extremidades,
aprendes la cordillera de las palabras,
la matemática de los signos cifrados,
pero también eres amor,
luna, imaginación
en vocabularios que sonríen.

Conociste al ángel del sexo,
su perfume, como un lobo, sigue el aura de tu sed
-y qué hay de lo recóndito-
parecías un débil ocaso,
una nube sin hermanas.

No es real el vicio de dibujar en las ciudades tu rostro,
es como la firma que deja el sol al morir.

Todas las ausencias se escriben con tu nombre.
 
En el devenir cósmico vuelan los pájaros de la especie
con su alud de carne.

La roja semilla es un árbol que trepa desde el flujo
hasta el misterio de los tejidos;
y crece el magma del tiempo
-se solidifica-
tu perfil humano germina,
recibe la lluvia de los minutos,
absorbe en su tallo la raíz de la vida,
educan tu savia con mimbres de historia.

Eres un ser móvil,
un pensamiento de donde brotan ramas,
tu identidad son las líneas del espejo,
la voz de la sangre,
el círculo en que se confunden dios y la nada.

Sigues los juegos porque hay alegría en tus extremidades,
aprendes la cordillera de las palabras,
la matemática de los signos cifrados,
pero también eres amor,
luna, imaginación
en vocabularios que sonríen.

Conociste al ángel del sexo,
su perfume, como un lobo, sigue el aura de tu sed
-y qué hay de lo recóndito-
parecías un débil ocaso,
una nube sin hermanas.

No es real el vicio de dibujar en las ciudades tu rostro,
es como la firma que deja el sol al morir.

Todas las ausencias se escriben con tu nombre.


Destaco tu manera dulce, creativa y profunda de referirte a los personajes en tus obras. Admiro mucho la palabra que acaricia y que hace que el poema de amor fluya y se eleve.
Un abrazo.
 
Esta obra merece estar contenida en la antología de cualquier poemario, adjunto a los escritores famosos. Hay que valorar las obras que son hechas con arte y esta es una de ellas... sigues escapado del lote, mi estimado Penabad
Saludos, compañero poeta
 
En el devenir cósmico vuelan los pájaros de la especie
con su alud de carne.

La roja semilla es un árbol que trepa desde el flujo
hasta el misterio de los tejidos;
y crece el magma del tiempo
-se solidifica-
tu perfil humano germina,
recibe la lluvia de los minutos,
absorbe en su tallo la raíz de la vida,
educan tu savia con mimbres de historia.

Eres un ser móvil,
un pensamiento de donde brotan ramas,
tu identidad son las líneas del espejo,
la voz de la sangre,
el círculo en que se confunden dios y la nada.

Sigues los juegos porque hay alegría en tus extremidades,
aprendes la cordillera de las palabras,
la matemática de los signos cifrados,
pero también eres amor,
luna, imaginación
en vocabularios que sonríen.

Conociste al ángel del sexo,
su perfume, como un lobo, sigue el aura de tu sed
-y qué hay de lo recóndito-
parecías un débil ocaso,
una nube sin hermanas.

No es real el vicio de dibujar en las ciudades tu rostro,
es como la firma que deja el sol al morir.

Todas las ausencias se escriben con tu nombre.
Esas ausencias ya se apoderaron de todo.
Un abrazo, Ramón.
 
Esta obra merece estar contenida en la antología de cualquier poemario, adjunto a los escritores famosos. Hay que valorar las obras que son hechas con arte y esta es una de ellas... sigues escapado del lote, mi estimado Penabad
Saludos, compañero poeta
Gracias por tu generosidad, Antonio. Te mando un abrazo.
 
En el devenir cósmico vuelan los pájaros de la especie
con su alud de carne.

La roja semilla es un árbol que trepa desde el flujo
hasta el misterio de los tejidos;
y crece el magma del tiempo
-se solidifica-
tu perfil humano germina,
recibe la lluvia de los minutos,
absorbe en su tallo la raíz de la vida,
educan tu savia con mimbres de historia.

Eres un ser móvil,
un pensamiento de donde brotan ramas,
tu identidad son las líneas del espejo,
la voz de la sangre,
el círculo en que se confunden dios y la nada.

Sigues los juegos porque hay alegría en tus extremidades,
aprendes la cordillera de las palabras,
la matemática de los signos cifrados,
pero también eres amor,
luna, imaginación
en vocabularios que sonríen.

Conociste al ángel del sexo,
su perfume, como un lobo, sigue el aura de tu sed
-y qué hay de lo recóndito-
parecías un débil ocaso,
una nube sin hermanas.

No es real el vicio de dibujar en las ciudades tu rostro,
es como la firma que deja el sol al morir.

Todas las ausencias se escriben con tu nombre.



Esto es una obra de arte, de principio a fin una maravilla de poema.


Grandioso, felicidades poeta.

Abrazos sureños para ti.


Felíz noche!!
 
En el devenir cósmico vuelan los pájaros de la especie
con su alud de carne.

La roja semilla es un árbol que trepa desde el flujo
hasta el misterio de los tejidos;
y crece el magma del tiempo
-se solidifica-
tu perfil humano germina,
recibe la lluvia de los minutos,
absorbe en su tallo la raíz de la vida,
educan tu savia con mimbres de historia.

Eres un ser móvil,
un pensamiento de donde brotan ramas,
tu identidad son las líneas del espejo,
la voz de la sangre,
el círculo en que se confunden dios y la nada.

Sigues los juegos porque hay alegría en tus extremidades,
aprendes la cordillera de las palabras,
la matemática de los signos cifrados,
pero también eres amor,
luna, imaginación
en vocabularios que sonríen.

Conociste al ángel del sexo,
su perfume, como un lobo, sigue el aura de tu sed
-y qué hay de lo recóndito-
parecías un débil ocaso,
una nube sin hermanas.

No es real el vicio de dibujar en las ciudades tu rostro,
es como la firma que deja el sol al morir.

Todas las ausencias se escriben con tu nombre.
Amigo, ¡ese título!, es un poema en sí mismo, incluso podrías haber dejado el espacio del contenido en blanco y muchos hubiéramos encontrado un follaje de ventanas, un tronco epidérmico. Ya extrañaba poder leerte con tiempo, así que gracias por seguir colaborando de forma tan constante y generosa.
Abrazo cordial.
 
Amigo, ¡ese título!, es un poema en sí mismo, incluso podrías haber dejado el espacio del contenido en blanco y muchos hubiéramos encontrado un follaje de ventanas, un tronco epidérmico. Ya extrañaba poder leerte con tiempo, así que gracias por seguir colaborando de forma tan constante y generosa.
Abrazo cordial.
Gracias, Pedro. Siempre es grata tu visita y comentarios. Un abrazo, amigo.
 

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