maimonides
Poeta recién llegado
Aun no escucho sisear a la sartén.
Sigue gobernando la percusión del acero en la porcelana.
La mesa es grande e incita, pero esta no ha sido opción
y espero que sea la última; la más sucia, la más alejada,
la perfecta para el ensimismamiento de los extraños,
para los que tienen hambre y la torturaran con lo incomible.