José Luis Galarza
Poeta que considera el portal su segunda casa
La biblioteca ardiendo por los libros
que ojeo circunspecto, sigo absorto.
Opto por uno, abierto aquel hechizo
en su perfume hiriente me demoro.
Es la antesala, previa a nuestro arribo,
tu ausencia me devasta, leo y lloro.
Cardos de poesía... y tanto frío...
en el calor de páginas deliro.
Susurran voces, crece leve un ritmo
del vaivén de las calles y de rostros,
con vapor del café tu nombre escribo,
con aroma a molienda... que atesoro.
El tiempo en páginas del infinito,
entre voces silencios que recojo
cierro la poesía... sueñan signos
con una melodía... y un nosotros.
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