Menudo oficio

DARDO GATTI

Poeta adicto al portal
-:¡No puedo, no puedo! Decía mientras corría hacia la salida, ya no respiraba casi, ya no veía casi, no podría decir si corría caminaba o flotaba.

Si darse cuenta como, llegó al final del pasillo, y en un último y desesperado salto salió del edificio hacia la calle.

Una vez allí, La luz del sol lo encegueció por un instante, el calor del sol le entibió las manos heladas y dió a su rostro color nuevamente.

-:¡Pude… Gracias a Dios!... dijo apoyado en el árbol añoso y seco…mientras, dentro del edificio el fuego hacía lo suyo con todos los que no salieron.

El hombre comenzó a caminar por la vereda hacia su casa, mientras pensaba… -“Casi no lo logro…menudo oficio el de incendiario”.
 
Última edición:
La adrenalina del riesgo es más poderosa que la histamina de la culpa. La primera nos abre los bronquios, la segunda nos obliga a rascarnos. Excelente micro.
 

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