LUZYABSENTA
Poeta que no puede vivir sin el portal
Sosegada se retuerce la noche, impregna
con olas de devenires las manos frías
frente a un abrigo de hálito deshojado,
y sufro en mi alma temblorosa
el vals de los bosques inquietos.
Libro de imágenes
que, en andenes de oración,
son recitación de cometas
para una mujer que canta luces rojas
dentro de un paladar de brevedades
ya flotantes en el hilo de las plumas
que dejan que mi sentido observe
la filigrana de las uñas de tiempo.
Aquella mesita de noche
los espejuelos azules velan
el óleo prendido de las miradas;
es llama al aire de los exorcismo
en los apoyos de lirios, pétalos
que se quieren
en la muestra de un alfeizar
y a la luz unánime de la luna
Y las manos se atrapan
son fustes de apoyo, alcatraces
en renglones de deseo sumado
por contorneos de aires acariciados
en el pehuén de los desprendimientos.
Una vitrina de ríos, para ser
viaje de oropéndolas vibrantes
hilo siempre de vuelos, sentirse
marionetas que se agasajan
prefiriendo gemir en arpegios
para nuestro vaivén
que es puerta abierta
entre maletas beduinas
donde los secretos
son revelación, sorpresa
en ese silencio de abandono.
Testimonio que no se disfraza,
mejor pequeño espejo
para sin pestañeos sentirnos plata
de una luz blanca que solamente
busca el esplendor del ámbar.
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(luzyabsenta)
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