Capasa
Poeta que considera el portal su segunda casa
De la noche a la mañana
fue una tormenta muy fuerte
la que arrasó el camino
de mi niñez incipiente.
Y de abuela, pasó a madre,
siempre con sus brazos abiertos
fue refugio de nuestras penas
y de nuestros llantos el pañuelo.
Tan matriarcal y acogedora
que debajo de su delantal
como una gallina clueca
a su lado echamos andar.
Eran de roble sus brazos
y con una voluntad de hierro
nos señalo el camino
con moralejas en los cuentos.
Hoy cuando los años me dan
el derecho a unos nietos
recuerdo aquellos años
que su cariño me dieron
Y mis manos son sus manos
y mis besos son sus besos
y entre mis nietos y yo
siempre están sus recuerdos
Yo les cuento sus historias
y siento que ella ha vuelto
y vuelvo a encontrar a mi abuela
en el amor de mis nietos.
fue una tormenta muy fuerte
la que arrasó el camino
de mi niñez incipiente.
Y de abuela, pasó a madre,
siempre con sus brazos abiertos
fue refugio de nuestras penas
y de nuestros llantos el pañuelo.
Tan matriarcal y acogedora
que debajo de su delantal
como una gallina clueca
a su lado echamos andar.
Eran de roble sus brazos
y con una voluntad de hierro
nos señalo el camino
con moralejas en los cuentos.
Hoy cuando los años me dan
el derecho a unos nietos
recuerdo aquellos años
que su cariño me dieron
Y mis manos son sus manos
y mis besos son sus besos
y entre mis nietos y yo
siempre están sus recuerdos
Yo les cuento sus historias
y siento que ella ha vuelto
y vuelvo a encontrar a mi abuela
en el amor de mis nietos.